La palabra gelatina proviene del término latino "gelatus" que significa rígido, helado, y sirve precisamente para eso, para dar consistencia y rigidez a los alimentos.
La gelatina es un alimento, no un aditivo, completamente natural, ya que no necesita de ningún elemento químico para su transformación.
La gelatina de consumo humano se obtiene a partir del colágeno presente en la piel y los huesos de animales, generalmente de vacuno, bovino y porcino. Esta sustancia está constituida por un 84 por ciento de proteína, 2 por ciento de sales minerales y un 14 por ciento de agua.
Sin conservantes ni colorantes y exentas de colesterol y materias grasas. Destaca su poder como espesante, pero lo más importante de este producto es la capacidad que tiene para mantener todo el sabor de los alimentos en su estado más puro, ya que es una sustancia inodora e insípida.
La gelatina se presenta en láminas o en polvo. Pelar las manzanas, cubrirlas con agua en un cazo, añadir la cáscara de limón y la de naranja, llevar a ebullición hasta que la manzana se deshaga. Reservar un poco de líquido para disolver la gelatina y triturar la manzana hasta conseguir un puré. Pelar el mango y triturarlo con la manzana, añadir la gelatina disuelta, mezclar bien y ponerlo en un molde de corona de silicona. Meterlo en la nevera como mínimo 4 horas.
Coger la mitad de las frambuesas y ponerlas a hervir con poca agua; cuando se deshagan, pasarlas por el chino y hacer un coulis; poner en un bol el resto de las frambuesas y los arándanos, espolvorearlos con edulcorante y cuando el coulis esté frío, mezclarlo y reservarlo. Finalmente, desmolde la corona en una bandeja y coloque las frutas rojas en el centro. Decore con hojitas de menta.
- 1 mango maduro.
- 3 manzanas.
- 1 paquete de gelatina neutra.
- Edulcorante al gusto.
- 1 bandeja de frambuesas.
- 1 bandeja de arándanos.
- Cáscara de limón.
- Cáscara de naranja.