Dicen que a quien no le gusta la salsa no tiene sangre latina. Salsosos y no salsosos, latinos y no latinos disfrutaron cada segundo del magnífico espectáculo con que cerró su calendario de actividades culturales la embajada de Colombia en Panamá.
"Delirio", una producción de la Fundación Delirio de Cali, fue un espectáculo que combinó salsa con circo y acrobacia. Lo han disfrutado hasta en China.
Con la del miércoles en la noche en Panamá son 35 exitosas funciones que han aplaudido miles de espectadores amantes de la salsa.
El primer vice presidente de la República, Samuel Lewis Navarro y su esposa Anagrethel honraron con su presencia esta velada cultural, que según dijo la embajadora de Colombia en Panamá, Gina Benedetti, estrecha los lazos de amistad entre Colombia y Panamá a la vez que da a conocer el talento caleño, de calidad exportable.
También hubo representantes del Cuerpo Diplomático que gozaron de esta memorable presentación de "Delirio", que estuvo llena de sorpresas y satisfizo a la selecta audiencia.
Durante casi dos horas los artistas, acróbatas y bailarines hicieron gala de donosura, dominio, pasión y pericia por su arte.
Todos los ojos y oídos de los espectadores -que sumaban varios cientos- estaban conectados en la misma frecuencia: con Delirio.
Sólo buenos comentarios y satisfacción por haber sido testigos de tanta calidad cultural y profesional se escuchaban entre la audiencia que disfrutó escuchando y hasta bailando salsa, porque entre pieza y pieza musical no faltó quien se parara de su silla para dar rienda suelta a ese deseo incontenible de bailar.
Como si el flautista de Hamelín hubiese estado allí con su flauta que impelía a danzar inconteniblemente.