ADOLESCENCIA, época de retos, sueños y cambios importantes. A tus años la vida te sonríe. Tienes todo un mundo de oportunidades por delante. ¡Toma ventaja de ello!
Para que no te desvíes de las metas que te has trazado debes mantener en mente que todo tiene consecuencias. No se puede actuar a la ligera, so riesgo de tener que lamentarse.
Eso te lo digo, porque cuando uno se deja llevar por la corriente, puede ahogarse. O ver truncado su camino.
Es normal que en la adolescencia haya atracción por el sexo opuesto.
Que ese interés quede de manifiesto no tiene nada de malo, hasta tanto no afecte a uno u otra. Y he allí que la cordura, la fuerza de voluntad, los valores y el respeto a tu cuerpo son elementos que inciden en que se actúe a la ligera o se frene ese instinto. Que no se permita que las hormonas te enloquezcan al punto de que estés en escenarios y situaciones de riesgo.
Que nadie me venga con cuentos. El sexo a temprana edad sí tiene consecuencias. Te hablo con propiedad. Me consta. De eso hace ya más de treinta años.
Como madre adolescente, en tiempos en que se te señalaba con dedo acusador (claro que tampoco es para que te feliciten) y sufrías el repudio de "amistades" -que muchas andaban en lo mismo pero fueron más vivas o cuidadosas-, por excesiva confianza en la pareja y en que "a mí no me va a pasar", como suelen todavía pensar muchas muchachas, a los 17 años quedé embarazada.
Si te da la espalda tu familia, "pasas el Niágara en bicicleta". Es decir, tu vida se complica de una manera, que para qué te digo. Eres afortunada si te apoya, como fue mi caso, lo cual agradezco desde lo más profundo de mi corazón, al igual que la guía oportuna de Dios que me ayudó en medio de las circunstancias a seguir adelante y superarme.
Yo era de las que solía decir "de esta agua no beberé". Más rápido de lo que pudiera pensarse aprendí una de las más grandes lecciones que me dio la vida. A la par, me mandó Dios una bendición, un hijo del que estoy muy orgullosa.
Antes de experimentar otros aprendizajes claves que me han ido moldeando, me di cuenta que cuando eres adolescente un momento de locura, de actuar irracionalmente, de dejarte dominar por el deseo sexual, por la presión de grupo o de tu pareja que te convence con frases como "no va a pasar nada", te puede costar caro.
Lo sabio habría sido aplicar los valores morales que me habían inculcado mis padres, evitar los escenarios de riesgos, tomar el control de mi cuerpo y decir ¡no!, a pesar del deseo sexual, no ser ingenua y creer que nada sucederá.
Por suerte jamás pensé en el aborto, que es la manera en que muchas mujeres adolescentes (y mayores de edad) "solucionan" lo que se denomina "una metida de pata".
¡Gracias a Dios tampoco existía el SIDA!, aunque sí las infecciones de transmisión sexual. Salí ilesa en ambos casos. No así en cuanto "al qué dirán", que es otra de las consecuencias del embarazo precoz: quedas en boca de todo el mundo. De los y las que son mejores que tú y los y las que son peores pero sí saben "jugar vivo".
No fue algo así como "borrón y cuenta nueva". Hubo que hacer cambios, sacrificar oportunidades, elegir otros caminos. Pero, eso sí, seguir adelante, porque entonces, precisamente el tener a alguien que depende de ti, te hace aprender así, de sopetón, de una vez por todas, a ser responsable de tus actos.
Sólo quedó llorar, tragar amargo, levantar la cabeza que tuviste que bajar ante el señalamiento social, coger impulso y volver a empezar. ¡Ah!, y de paso, aprender a elegir tus amistades. Quien te da la espalda en momentos difíciles no vale llamarse amigo.
Demuestra que tú tienes el control de tu cuerpo
Aprende a escoger tus amistades y toma las riendas de tu vida.