Como si escaparse lejos con su chica, para emprender una íntima aventura africana, no fuera señal suficiente, el príncipe Harry dio a su novia, Chelsy Davy, otra demostración de cuánto significa para él: dos encuentros con sus suegros, que desataron las especulaciones de la prensa sobre un próximo compromiso de la pareja.
Después de sus formidables vacaciones en el pintoresco delta del Okavango, el mayor conjunto de canales y lagunas naturales del mundo, en Bostwana, el soldado real pasó unos días con los padres de la joven. Los novios estuvieron en Ciudad de Cabo, donde el segundo hijo del Príncipe de Gales fue visto en la compañía del millonario padre de Chelsy, Charles, y de su madre, Beverley, por lo menos en dos ocasiones.