Científicos británicos han descubierto un método para detectar la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, incluso cuando el nivel de infección es ínfimo. Gracias a su gran sensibilidad, el nuevo detector determinará mejor la frecuencia de la enfermedad y su riesgo de transmisión a través de los instrumentos médicos. Los estudios de estos científicos figuran en la revista médica británica The Lancet.
La proteína prión anormal que caracteriza la forma humana de la enfermedad de la vaca loca es ya detectable en las amígdalas.El riesgo de transmisión secundaria a través, por ejemplo, de los aparatos de cirugía o de biopsia es difícil de apreciar debido a la falta de datos sobre la concentración del prión anormal en tejidos (sangre, mucosas, ganglios...) distintos del cerebro.
El profesor londinense John Cllinge estudió, gracias a un detector muy sensible, la proporción delprión en el organismo, analizando muestras procedentes de cuatro pacientes fallecidos a causa de la enfermedad de la vaca loca. Así detectó cantidades de prión "diez mil veces inferiores" a las que contenía el cerebro infectado.
Las proporciones más elevadas fueron halladas en las amígdalas, confirmando la importancia de estas glándulas para el diagnóstico y estudio de la frecuencia de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en la población.
Los ojos (la retina y las cercanías del nervio óptico) contenían también prión."La apéndice y la sangre se revelaron negativos, así como los demás tejidos estudiados, a excepción de una débil concentración de prión hallada en el recto, la glándula suprarrenal y el timo de un solo paciente".
Collinge preconiza continuar el estudio de los tejidos gastrointestinales y rectales "para valorar el riesgo de transmisión a través de los instrumentos utilizados en las biopsias", aunque recordó que existe un riesgo potencial de transmisión a través de los instrumentos de cirujía oftalmológica.