Mientras los adolescentes todavía suspiran con las románticas historias entre vampiros y hombre lobos de la serie 'Crepúsculo', Benicio del Toro recupera el verdadero cine de terror con una versión más adulta de 'El Hombre Lobo' (The Wolfman). Y sabiendo que es pura ficción aquel mito que solo se transforma en las noches de la luna llena, igual lo entrevistamos en el Hotel Four Seasons de Beverly Hills, a plena luz del día... Por las dudas.
- Ya que vamos a tratar el tema de las 'transformaciones' por la película de 'El Hombre Lobo'... ¿Hasta qué punto, el Premio Óscar se parece a una luna llena que transformó tu vida y tu carrera en Hollywood? Me acuerdo bastante de aquel día. Y cambió mucho. No creo que hoy hubiera estado aquí sentado si no fuera por el Óscar, para serte honesto. Hay algo con el Óscar que te da ciertos galones en el hombro o me permite entrar en un lugar como Universal Studios proponiendo "¿Les gustaría volver a hacer una película de 'El Hombre Lobo', conmigo?" El Óscar te da coraje, la ilusión de que puedes lograrlo todo. Y es bueno para nuestro negocio, también.
- ¿Es cierto que en un principio, tu padre no quería que fueras actor? ¿Tiene algo que ver con tu vida, la pelea entre padre e hijo que muestra la película de 'El Hombre Lobo'? Es cierto que hay gente que dice que la película 'El Hombre Lobo' es como la biografía de mi vida... (Ríe). Ya viste lo que dicen que les pasa a los puertorriqueños en luna llena
¿Sabes? No... (Riendo) A la noche te muestro.
Retomamos el parecido de tu vida con la película de 'El Hombre Lobo Es cierto que hay ciertos elementos de mi vida, en la película, pero si lo analizamos un poco, se parece más a la historia de Hamlet. En la obra de teatro, él quiere vengarse, matando al tío que mató a su padre. Y el nuevo guionista de 'El Hombre Lobo' convirtió mi personaje de Lawrence Talbot en un actor que al volver a casa, trata de investigar lo que le pasó al hermano. Y recién al enterarse que el padre tuvo que ver con su muerte, empieza la aventura similar a Hamlet. Esa es la idea principal y va más allá de que yo también sea actor y mi padre también haya sido tan estricto, porque en mi vida, mi padre siempre estuvo presente. Yo fui el que se fue para estudiar, pero antes cenaba y desayunaba con él, todo el tiempo. No es el caso del personaje de mi rol de Lawrence Talbot en El Hombre Lobo.
¿Y cómo fue aquel día en que finalmente le dijiste a tu padre "Soy actor, papá"? Lo demostré el día que gané el Óscar. (Guiñando el ojo) No tuve que decirle nada.
¿Tu éxito le abre las puertas a otros actores hispanos? Si es así, me parece mundial... como el logo de Universal Studios (Ríe). Cuando yo vine a Hollywood, solo había tres o cuatro nombres latinos importantes: Raúl Julia, Edward James Olmos, Andy García y Antonio Banderas. Ahora son muchos más. Y se agregaron directores y escritores que vienen de México o España. Por eso te diría que no soy solo yo (quien abrió las puertas), sino otra generación de latinos. Pero es cierto que cambió bastante, desde que yo empecé. Hollywood es mucho más internacional, hay gente que viene de todo el mundo, no solo latinos, porque si te fijas bien, hace poco una actriz francesa (Marion Cotillard) también ganó el Óscar. Vienen de todas partes del mundo y me parece bien. Es como en la época del cine mudo, cuando había directores y actrices internacionales haciendo cine en Hollywood.
¿Qué estilo de cine veías cuando todavía ni siquiera te habías convertido en actor? Desde que tengo memoria siempre me gustaron las películas de terror. Me sabía el título y los nombres de todos los actores. Y es algo que supe mucho antes de 'Dr Doolittle' o 'Chiti Chiti Bang Bang'. Esas son las películas con las que crecí y te hablo cuando tenía cuatro, cinco o seis años.
¿Quién te presentó ese estilo tan particular de cine? ¿Cómo fue que desde tan chico te empezó a gustar un cine tan extraño para alguien de esa edad? Fue por mis primos que eran más grandes. Y ese estilo de películas también eran anteriores a su época. En los años 60 se había vuelto a las películas de terror y por lo que sé, por mis primos, también había una revista que se llamaba 'Monstruos Famosos'. Me acuerdo de haberla visto. También recuerdo unos kits donde tenías a Frankestein o King Kong para armarlos pegándolos, pintándolos.