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- Él, que siempre peleó de frente, fue asesinado por los esbirros de Noriega.
- La obra, del sello Santillana (Aguilar), busca que perdure en el recuerdo y que Hugo sea ejemplo para la juventud.
Hugo Spadafora no era ni santo ni diablo. Era humano, con virtudes e insuficiencias. Tenía sed de luz y justicia social.
Fue un agente de cambio cuya vida estuvo al servicio de sus congéneres.
Egresado de la promoción de 1958 del Instituto Nacional, estudió medicina en Bolonia, Italia, gracias a los esfuerzos de su padre, Carmelo Spadafora, quien se esforzó para que sus hijos fueran profesionales y no pasaran trabajo como él, por carecer de estudios.
En “HUGO SPADAFORA bajo la piel del hombre” (historia novelada) Amir Valle (autor cubano que reside hace 9 años en Berlín) relata cómo este panameño con ancestros italianos (por la línea paterna) cuya feliz infancia transcurrió en Chitré donde recibió una férrea crianza y formación en valores que serían pilar importante en su personalidad, decidió -fiel a sus sueños de coadyuvar en la verdadera independencia de su patria- dedicar su vida a pelear las batallas de los sin voz, los oprimidos, aquellos con hambre de justicia, libertad y respeto a la dignidad humana. En Guinea Bissau (África), con Amílcar y Luis Cabral; en Nicaragua primero con Tomás Borges y luego contra él y en Panamá.
Dos años Valle investigó y compiló datos, cotejó y corrigió. Escribir el libro de 683 páginas ha sido uno de los mayores retos en su carrera periodística y literaria. La gala es hoy a las 7:30 p.m. en la Biblioteca Nacional.