Una mujer enfurecida con su marido, de quien vivía separada, dio de martillazos contra el automóvil que se encontraba aparcado ante la puerta, sin darse cuenta de que era el de su vecino.
Con el martillo rompió los cristales, los faros y un espejo retrovisor externo del vehículo, pero cuando entró a su casa se dio cuenta de que la había dañado el auto de su vecino, que tiene un modelo similar al de su esposo.