Toda diva que se precie de serlo, debe renovar de vez en cuando su vestuario para lucir bella por las alfombras rojas de medio mundo. Mariah Carey lo sabe y por eso cuida de que el enorme vestidor de su apartamento, un lujoso triplex en pleno Manhattan, esté siempre bien surtido. Lo único que se necesita es un poco de tiempo y una buena cuenta corriente para adquirir los complementos y diseños más exclusivos.
Mariah, quien estrena su nuevo disco “That chick”, convertida en pretty woman por un día, se dio el capricho de visitar las boutiques de Rodeo Drive, Beverly Hills, sin poner límites a su tarjeta de crédito. La cantante se probó todo lo que le gustaba y degustó la copa de champán que obsequian a los clientes VIP.