Variedades

Diego Fábrega, uno de los fieles

Artistas como él hacen posible que la Fundación San Felipe siga su labor en beneficio de las personas del popular barrio.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / -

Claves

  • Describe su pintura como “accidental, no planificada, impaciente, autobiográfica, nocturna, reservada, fácil, para todos...”.
  • Para él, lo más gratificante de ser pintor es “poder compartir algo de mí, saber que eso quedará cuando yo no esté. Lo más difícil, sin duda, es complacerme a mí mismo”.
  • Hace 8 años apoya a la ONG y sobre la distinción de que será objeto esta noche en el Hotel Miramar Intercontinental, dijo: “Estoy eternamente agradecido con las damas de la Fundación San Felipe por este importante reconocimiento. Es fantástico recibir tanto a cambio de ayudar con algo en lo que creo”.

Desde la infancia, Diego Fábrega sintió el llamado del arte pictórico y, aunque estudió otra carrera –mercadeo–, no pierde oportunidad de pintar, lo cual hace durante las noches al retornar de la oficina. Tiene 4 individuales y ha participado en cerca de 20 colectivas.

“Crecí viendo a mi abuela Laura pintando, realizando obras de alta costura, haciendo muebles, decorando, etc... Lo que ella se proponía, lo hacía con sus manos. Esta influencia y ver muchos años después a mi hermano Miky pintando me empujaron a hacer algo que siempre sospeché que podría”.

Ha expuesto en Panamá, Guatemala, Estados Unidos y Japón. Pero su trabajo está en al menos 25 países en 5 continentes. Esto, explica, es “gracias al trabajo que realicé en Japón en 2012”, lo cual considera uno de sus mayores logros.

Además de su abuela y hermano, Diego Fábrega nos dice: “Recuerdo un cuadro de Sinclair en casa de mi abuela que siempre me gustó... Eran 4 mágicas manchas de pintura...”.

Añade: “Al ir creciendo siempre me gustó el trabajo de Pollock, Turner, Basquiat, Miguel Barceló (español), Monnet, entre otros”.


fecha edicion
old id
893768
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América