¡Toma nota! Expertos aconsejan realizar lo que se denomina "la dieta del 2 de enero": un caldo de verduras combinado con hidratos de carbono que compensen todo el exceso de grasa y proteína.
Esta dieta depurativa se puede hacer solo un día, y en ningún caso significa que se vaya a perder peso, sino que se consigue "no ganar o ganar muy poco", a pesar de los excesos gastronómicos de los últimos días.

"No se aconseja que se haga el día previo a la comilona porque se llega con mucha hambre. Siempre el día después de las grandes celebraciones", así afirmó la especialista llamada Clotilde Vázquez.
Esta es la dieta recomendada:

- Elaborar un consomé solo con verduras: Todas aquellas que escojamos, pero en especial puerro, apio y alcachofa por su poder diurético.
- Consumir 2 litros de caldo de forma regular a lo largo del día.
- La jornada empieza con un desayuno de café y zumo. Se puede sustituir el zumo por alguna fruta.
- En la comida y cena se puede tomar un puré de esas mismas verduras acompañado por hidratos de carbono: un molde pequeño de arroz; o pasta solo hervida y sin aderezos; o 40 gramos de pan.
- De postre, elegir entre un lácteo (yogur o vaso de leche) o una pieza de fruta. Uno u otro, alterno, se puede tomar también a media tarde.
Se trata de una ingesta que ronda las 500 calorías con la que se consigue dar un "reposo digestivo y metabólico" a nuestro organismo. El hígado, páncreas, estómago... han trabajado especialmente durante las fiestas navideñas. Esta dieta, explica la doctora, "nos hidrata tras la pérdida de líquidos que se produce al eliminar residuos nitrogenados".
"El caldo de verduras, muy rico en potasio, es bueno no solo por el aporte vitamínico, sino también porque alcaliniza el medio interno, mucho más que la fruta", señaló la doctora.
¿Todo un día fruta?
Las expertas en nutrición consultadas por EFE Salud desaconsejan que solo se consuma fruta a lo largo de un día. "El cuerpo es como un automóvil, no puedes echar gasolina solo para un día y al siguiente pretender que ande con el depósito vacío. Con una restricción tan drástica, estás agrediendo a tu cuerpo", explica Susana del Pozo, directora de Operaciones de la Fundación Española de la Nutrición (FEN).
Esta especialista propone -en lugar de que la fruta sea el único plato del menú- moderar las raciones y hacer una dieta correcta y ligera al día siguiente de la "comilona".
Clotilde Vázquez, por su parte, sugiere que "al día siguiente" se incluyan en el menú hidratos de carbono, ya que, de lo contrario, "se puede producir ansiedad y así se mantiene la glucosa suficiente para el cerebro", además de consumir suficiente líquido.
¡Ayunos!
Respecto a las personas que practican los ayunos terapéuticos se dice que no está demostrado que tengan beneficio alguno para la salud y prolongar su práctica más de 3 o 4 días puede ser peligroso.
"Quizá sea bueno para hacer reposar nuestro organismo pocos días si eso lleva aparejado un descanso en nuestra actividad, pero si se hace para adelgazar, no tiene sentido porque los kilos que se pierden se recuperan rapidísimo", coinciden las expertas.
En síntesis
- Los menús navideños, ricos en proteínas y en sal, nos provocan una retención de líquidos en nuestro organismo. Beber agua, caldo de verduras e infusiones como la cola de caballo nos ayudará a eliminarlos. También el zumo de pomelo o el de piña son diuréticos y aportan vitamina C, "pero no se comen la grasa", desmitifica Clotilde Vázquez.
No solo depurar, también perder algunos kilos
Cuando se reanuda la vida rutinaria tras las fiestas navideñas, debemos evaluar cuánto peso hemos ganado. Si es uno o dos kilos, estos se pueden perder en cuanto apliquemos una dieta correcta y siempre que incluyamos algo de ejercicio constante.
Si los kilos que se han quedado instalados en nuestro cuerpo son más de cuatro, pretender eliminarlos inmediatamente, y de forma saludable, no es viable. “El ritmo en el que podemos perder la grasa acumulada sin que se produzca un perjuicio en nuestro organismo es de un kilo a la semana, no más”, explica Clotilde Vázquez.
La doctora propone aplicar el “sentido común” y no una dieta hipocalórica. Es mejor reducir una de las ingestas diarias, especialmente la cena. Si durante un mes tomamos verduras y frutas en la cena y mantenemos el resto de las comidas normales y variadas, se puede perder peso de forma progresiva, alrededor de un kilo a la semana, apunta.
Recurrir a una dieta solo proteínica después de los excesos, “es el peor consejo que puede seguir una persona”, matiza la nutricionista, “nos deshidrata más y nos resta vitaminas”.