El melasma es un trastorno cutáneo muy común y, aunque puede afectar a cualquier persona, las mujeres con tonos de piel canela son quienes están en mayor riesgo.
El melasma se asocia a menudo con las hormonas femeninas: estrógenos y progesterona. Es especialmente común en mujeres embarazadas, entre aquellas que están tomando pastillas anticonceptivas (anticonceptivos orales) y entre las que toman hormonoterapia durante la menopausia.

A pesar de que es un problema que suele manifestarse en la mayoría de los casos en las féminas, también muchos hombres se pueden ver afectados, claro está, por circunstancias distintas.
Según señala la doctora Yariela Grajales, las áreas del cuerpo que tienden a mancharse son el rostro, el cuello, las manos y los antebrazos. De igual manera, suele presentarse en aquellas mujeres en edad reproductiva que ingieren hormonas, incluso las que están en edad menopáusica.

La exposición al sol también es un factor de riesgo para desarrollar melasma.
El melasma no causa ningún otro síntoma aparte de la decoloración de la piel, pero puede ser muy preocupante a nivel estético.

Usualmente, se observa un color café uniforme en las mejillas, en la frente, en la nariz y en el labio superior. Pero los especialistas en este temas aseguran que puede ser tratado, aunque el médico debe realizar un examen general para descartar que no sea algo más que simple melasma.
Las cremas que contienen una combinación de tretinoína, ácido kójico y ácido azelaico mejoran la apariencia de la piel, casi devolviendo su tono normal. En casos graves se utiliza láser para eliminar la pigmentación oscura.