Un informe sociológico elaborado por expertos de las universidades de Harvard y Pensilvania sobre la felicidad de los estadounidenses revela que "el dinero aporta felicidad siempre que los seres próximos no posean más".
El dinero permite acceder a la felicidad en la sociedad estadounidense, pero no elimina la insatisfacción porque desata la competencia. Personas más ricas tienden a ser más felices que personas más pobres, concluye el informe, realizado sobre individuos de entre 20 y 64 años, sin tomar en cuenta las variables de raza, estado, nivel educativo y salud.
Sin embargo, esta felicidad se ve matizada por que la gente tiende a comparar sus ingresos con los que perciben las personas pertenecientes a su mismo grupo social. "Cuanto más alto es el ingreso de los demás integrantes, menor es la felicidad propia", explicó uno de los autores del estudio, el sociólogo Glenn Firebaugh, de la Universidad de Pensilvania.