Variedades

DIORAMA


Dos Artistas, Maldonado y Gluschankoff, en Panamá. Inicialmente expusieron, alrededor de treinta obras en la Galería Balboa, en una colectiva que se completaba con Fabio Rojas Granados. Posteriormente , Maldonado y Gluschankoff, pasan a DEXA, Galería de Arte (Universidad de Panamá). Aquí fue en donde nos pusimos en contacto con los acrílicos del primero (Santa Fé de Bogotá, l962) y los óleos de el segundo (Buenos Aires, l942). Artistas ubicados en perspectivas extremas de creación. Maldonado en una línea sombríamente expresionista, testimonio, en sus propias palabras, de que "la alegría es una falacia, una ilusión y estamos condenados a la mutación y a la desaparición". Gluschankoff, neofigurativo y con un colorido de contrastes abiertos y que él mismo señala como "pinceladas expresionistas".
Estas varioables, sin embargo, son puntos de partida que permitirían adentrarse en elementos pictóricos más diferenciatorios al momento de centrarnos en las obras de uno y del otro, tales como la significación del color y el manejo de la composición en uno y en otro artista.
En Maldonado, destacado en Bogotá (Fundación Jorge Tadeo Lozano, l994) y en Ecuador (Bienal de Cuenca, l999) , temáticamente hablando, se evocarían atmósferas reflexivas en tornp al desamparo humano y la significión o valía de sobrevivir en medio de ellas. En ellas la soledad, el abandono, extremas ambas, son constantes fijas que parecieramn pulsar la sensibilidad del creador. Sus figuras, hombres, mujeres, niños, perros, sábila, ubicados casi de forma descabellada y alucinante -de allí la perspectiva expresionista antes mencionada- parecieran provenir de un mundo en el cual los valores existenciales y socialmente cotidianos, de quienes observan la composición, han desaparecido y solamente parecieran continuarse como señales que lo evocan: rostros biónicos, niños extrañamente rapados, plantas que crecen en el vacío, calles abandonadas, perros famélicos y a manera de una única señal de convivencia. Todo ello a lo largo de una pincelada cuidada, trabajada, que prestaría atención a corregir ese paticular amasijo del subconciente, ordenadamente expuesto. Los tonos de estos rituales son sombríos, terrosos mayormente, como fiel reflejo de esa conceptualualización de la vida y de las relaciones sociales.
En Gluschankoff campea el hedonismo en la composición con un desafortunado acento en la complacencia visual. No habría anécdotas concretras y particulares, pero hay atmósferas que fungirían como tales. La composición, en base a ello, es alucinante como si Gluschamkoff no quisiera dejar un espacio libre en el lienzo y en el cual esa idea obsesiva -andor, ingenuidad, sensibilería- de que no se pase por alto esa complacencia visual que caracterizaría las obras que expone.
Podríamos entroncar la idea con el hecho de que su maro cultural se integra dentro de la tradición y el culto hebreo. En base a ello la visión colorista, onírica, como si integrase elementos que le son propios al espectador. Mismos que, al tiempo, sorprenderían al mismo emn medio de una complacencia que al tiempo hace de la misma tema del sueño o de la levitación de la realidad. Como en Chagal, sin las epiogramáticas distorsiones del maestro ruso pero sí coincidiendo con la estilizaciónde la forma. Solamente que en Gluschankoff es más sensorial, sugestiva y de paso, erótica.
50 AÑOS DE PLASTICA ISTMEÑA
La colectiva fue inaugurada el jueves l6 de septiembre, en el edificio CITIBANK, La Merced. Este local, ubicado en el Casco Viejo, es sede de una muestra artística, curada por Ricaurte Martínez, misma que incluye, entre otras, obras de Eduardo Navarro, Trodolfo Justine, Luis Aguilar Ponce, Isaac Benítez, , Manuel Chong Neto, Juan Manuel Cedeño y Olga y Alfredo Sinclair.


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69161
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América