¡Diego de Velásquez cumple 400 años!
En l599 nació Diego Velázquez. Ese mismo año, el rey Felipe III desposa a Margarita de Austria, su prima. De se matrimonio real nacería, cinco años después, el príncipe Felipe Domingo Victorioso, mismo que al paso de los años, reiterando las coincidencias, se convertiría en "patrón" y "protector" de Diego Velásquez, nombrándolo como "Pintor de Cámara del Reino Español".
Este cierre de milenio marca el aniversario número 400 del nacimiento de Diego de Velásquez (junio 6 de l599). El hecho es singular. Y es que el pintor si bien no registró una obra muy extensa o bien muy abundante -alrededor de cien cuadros son los que pueden registrarse como de su autoría- es un nombre único dentro del Arte Occidental.
No pocos de sus contemporáneos lo describían como un caballero que transmitía gran sosiego y decoro, distinguiéndolo de antemano dentro del grupo de personas con las cuales se encontrara. Ello se hace evidente, de acuerdo a sus estudiosos, en sus retratos, mismos en los que sobresale la elegancia y el dominio de sus cortesanos. Como ningún otro pintor de la época, Velásquez rescata para la posteridad una forma de ser y de comportarse, al tiempo que cortesana, terriblemente humana. Como anotara uno de sus más cotos exégetas, Julián Gallegos, se trata de un pintor que lleva al retrato a un callejón sin salida en cuanto a perfección técnica y en cuanto a negación de su propia esencia. En este contexto, indudablemente, la exactitud de su dibujo y el manejo de su color y entre ambos ese entrañable misterio que pudo encontrar Velásquez al hacer referencias a la "expresión" de sus personajes, tanto de la Corte como del pueblo.
En apoyo de la idea el miércoles l de octubre, Su Majestad, el Rey Don Juan Carlos, inauguró una exposición conmemorativa del hecho, en el Monasterio de Santa María, en la isla de la Cartuja. Misma que reunió veintidós pintura del maestro sevillano y que podrán ser admiradas por el público hasta el domingo l2 de diciembre. La muestra fue coordinada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, cuyos miembros destacaron el hecho que al seleccionar a Sevilla, se rendía homenaje al sitio en el cual vivió el artista, e manera ininterrumpida, desde su nacimiento hasta su muerte.
RAFAEL ALBERTI: DICIEMBRE DE 1902 A OCTUBRE DE 1999
"Rafael Alberti siempre fue mencionado como uno de loa grandes nombres del siglo XX español. Para no pocos uno en la misma dimensión creadora de Pablo Picasso, si bien no gozó nunca del favor que los medios desplegaron en torno al pintor que revoluciona nuestra contemporaneidad. Miembro de una generación poética que reúne en su entorno nombres como los de Dámaso Alonso, Max Aub, Rosa Chacel, León Felipe, Federico García Lorca, Jorge Guillén, José Otero, José María Pemán, Pedro Salinas y Juan Rejano, el poeta de "Marinero en tierra" (l925), su primer libro y en el cual rindió homenaje a la aldea de pescadores en la cual naciera, ha sido asociado desde entonces como el más significativo de su producción lo cual es un craso error. Pintor, además de poeta, deja a la posteridad una serie de acuarelas y tintas que compiten en delicadeza y en sugerencias con las realizadas por Salvador Dalí, amigo suyo, al igual que lo fuera Picasso. Incluso hay dos libros suyos de poesía, "Cantata a la Pintura" (l946) y "A la Pintura" (l948), testimonios de esa segunda vocación creadora suya. En su recuerdo, este poema suyo.!"
NUEVOS RETORNOS DEL OTOÑO
Nos dicen: Sed alegres.
Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos
Ni el más leve ruido de una lágrima.
Esta bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
Más hay horas, hay días, hasta meses y años
En que se carga el alma de una justa tristeza
Y por tantos motivos que luchan silenciosos
Rompe a llorare, abiertas las llaves de los ríos.
Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
De dobladas umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mí, me escucho esta mañana
Y perdido ese miedo
Que me atenaza a veces hasta dejarme mudo.
Me repito: Confiesa,
Grita valientemente que quisieras morirte.
Dí también: Tienes frío.
Dí también: Estas solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
Tus amigos, tu niña, tu mujer, todos esos
Que parecen quererte de verdad ¿qué dirían?
Sonreíd, Sed alegres. Cantad la vida nueva.
Pero yo sin vivirla ¡cuántas veces la canto!
¡Cuántas veces animo ciegamente a los tristes,
diciéndoles: Sed fuertes, porque vuestra es el alba!
Perdonádme que hoy sienta pena y la diga.
No me culpéis. Ha sido
La vuelta del otoño.