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Piernas, Zapatos, Vegetación e Insectos: Enrique Tabara en l999
"El cambio tiene que darse siempre en el artista. El forma parte de una realidad que constantemente se transforma y si el crea dentro de esa realidad, el cambio es algo natural, es algo que aunque no lo noté se hace presente en lo que él hace", señala Enrique Tabara mientras sonríe, como si no estuviera diciendo nada trascendente. Tabara estuvo entre nosotros por venticuatro horas y para inaugurar su primera muestra en Panamá: en "Anonimous, Galería de Arte" , misma que correrá hasta finales del milenio.
Nacido en Guayaquil, el 2l de febrero de l930, es un artista caracterizado por una memoria prodigiosa. De allí que sus recuerdos iniciales partan de sus seis años de edad, "en los días en que acompañaba a su madre cuando iba al mercado a hacer sus compras y llevaba papel y lápiz y dibujaba unos monos". En esos años, confiesa, se extasiaba al observar a su hermana mayor, quien pintaba alentada por su madre, quien posteriormente también lo alentaría a él en el quehacer.
Lejos estaba, en esos momentos, de imaginar que en l960 resultaría ganador del Premio Internacional de Pintura Abstracta, convocado por el galerista suizo, Georges Kasper y que al año siguiente, en l96l, Andre Breton lo invitase para que participara en el "Homenaje al Surrealismo", a nombre de España y junto a Salvador Dalí, Joan Miró y Eugenio Granell. Con modestia, nos confiesa, "Breton se entusiasmó con mi obra y en la cual encontró valores imaginativos similares a los de los maestros con los cuales se me relacionaba". El evento tuvo como escenario a México y dio inicio a un itinerario artístico que incluiría a Italia, Alemania, Suiza, Portugal, EU y que consolidaría la presencia de Tabara como uno de los grandes creadores americanos de este siglo.
En este contexto es necesario abordar los juicios del mayor de sus exégetas, Carlos A. Areán, especialista en Arte, y quien no vacila en ubicar a Tabara en la línea de los maestros de la plástica ecuatoriana de este siglo como Rendón Seminario y Crespo Ordoñez y con una obra equiparable a la de Guayasamín. Areán menciona, en Enrique Tabara, etapas que se solapan las unas sobre las otras de manera recurrente. Aludiendo a tres momentos que, de acuerdo al propio artista, podrían esquematizar sus obra. La última de ellas, "Piernas, zapatos y vegetación" , a juicio de Aerán, "es tal vez la más original de todas las etapas de Tabara" . El conjunto que expone en Panamá de integra en este apartado.
Se trata de diesiocho óleos y seis dibujos (técnica mixta) en los cuales saltan a la vista elementos aborígenes, ecológicos, dominados por una visión hedonista en torno a lo visual. Es que se trata de urdimbres sensoriales en las que maravilla cómo entrelazan piernas, insectos, flores, que hacen de estos árboles, floras del Bien y del Mal, dado que son testimonios de excesos y de contenciones humanas. En cada uno de ellos hay un color dominante y un ícono dominante y en relación a los mencionados anteriormente.


fecha edicion
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73207
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América