Variedades

Diversión de principio a fin

Amparo, además de actuar, canta y baila, por ello, expresa que es una obra completa.


La actriz colombiana, Amparo Grisales, logró cautivar y arrancar carcajadas y aplausos de principio a fin, la noche del jueves en el Teatro Nacional, con su monólogo “No seré feliz, pero tengo marido”.

Una hora y cuarenta minutos son suficientes para que “Vivi” (Amparo), narre su vida matrimonial con su esposo “Obe”, desde que se casan hasta que cumplen veinte años de feliz o infeliz vida conyugal, de una forma sarcástica y picaresca. La historia es similar a la de muchas parejas en el mundo entero, debido a que hay parejas o mujeres que prefieren aparentar tener una vida feliz, al que dirán de la sociedad.

Una obra en la que Amparo, sin realizar pausas, cambia su vestuario más de cuatro veces, y en cada una de ellas va subiendo la temperatura, pues incluso hace una demostración del “baile del tubo”, para que el público sepa todo lo que “Vivi” realizó con tal de despertar la pasión en su esposo, pero con todo y eso, fue cambiada por una chica de veinte.

 

Lo que sí podemos afirmar es que, muchos de los que se encontraban en el teatro, se vieron identificados con la historia de “Vivi”, por ejemplo, cuando Amparo expresó que en la relación de pareja, ambos se dividen los deberes en la casa, cuando la mujer cocina y el hombre come, ellas limpian y ellos forman el desorden, pero sobre todo, ellos no tienen tiempo para recoger los calcetines o calzones que dejan tirados, pero sí para lavar el carro.

Con estas y otras frases comunes, algunos expresaban: “sí, eso es totalmente cierto”.


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591591
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América