l Ante todo, no deje que le cuenten, sea testigo HOY de la celebración de una tradición: el Festival de Diablos y Congos en Portobelo, en su IV versión.
En una histórica ciudad, que fue escenario del apogeo comercial y riqueza que se transportó de América a España en los tiempos coloniales, usted, en la cercanía del mar, podrá pasar momentos inolvidables junto a otros que compartirán un espectáculo sin igual, que debería filmarse y mandarse a los consulados y embajadas de Panamá y a las misiones diplomáticas establecidas en el país, al igual que a la Biblioteca Nacional, universidades y museos.
Podrá admirar las coloridas máscaras y vestimentas de estos talentosos artistas, gente que orgullosamente comparte un ritual con miles de visitantes y disfrutar de comida y bebida afrocaribeña, exposición de pinturas, música popular, paseo a caballo y mucho más
Campamento de verano: También hoy, organizado por Intercamp, en La Mesa de San Martín, Panamá Este. Habrá competencias deportivas, charlas orientadoras, senderismo, visita a sitios de turismo cercanos, noche de talentos, caminatas nocturnas, fogatas... Más en: promoculturales2005@hotmail.com o María Teresa Patiño 617-5263 y Enma Anguizola 618-9021.
Tampoco se pierda mañana domingo la retreta de la Banda Republicana en el Casco Antiguo, a las 5:00 p.m.
Entonces, vístase de alegría y prepárese para divertirse a más no poder.
En su lugar observamos una vivienda improvisada en muy mal estado, un carro abandonado, un perro, un gato y unas cuatro gallinas, pero no había ningún guía o funcionario del Instituto de Turismo que contara la historia que vivieron los muros del castillo de San Lorenzo, mudos testigos de las batallas entre piratas y españoles.
Ojalá más panameños tengan la oportunidad de conocer la historia del país, a través de libros, o como lo hace la Asociación de Historia, conversando con historiadores, consultado a personalidades o visitando lugares de interés.
Desde el descubrimiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa, en 1513, tomó un nuevo ímpetu la idea de encontrar un camino que lo uniera con el Océano Atlántico.
La obra del ferrocarril se inició con trabajadores de Colombia (Nueva Granada, en esos tiempos), Granada, Jamaica y Estados Unidos, a los cuales se añadieron ciudadanos de China, India, Francia e Irlanda.
El 27 de enero de 1855 los rieles se encontraron y por fin el primer ferrocarril transcontinental del mundo había llegado a su conclusión.