Variedades

Diviértase en familia

Las actividades recreativas estrechan las relaciones de los padres con los hijos, pero no deben reemplazar el tiempo con sus amigos; en su grupo de amistades todos son iguales.


Si su trabajo, los deberes del hogar y las tareas escolares tienen cansados y aburridos a los habitantes de su casa, es tiempo de tomar medidas al respecto. Usted y su familia necesitan un "tiempo fuera" en el que puedan disfrutar de actividades de sano esparcimiento.
Lo primero es hacer planes en los que debe involucrase a todos los que participarán. Desde el más grande hasta el más pequeño debe formular sus sugerencias, recordemos que cuando se planean personalmente las cosas, las personas se sienten responsables de que se lleven a cabo con éxito. Con esto, además nos aseguraremos de que todos tengan actividades a su gusto.

El juego y la diversión son herramientas que permiten a los pequeños expresar sus preocupaciones y superarlas. Tan importante como el desarrollo cognoscitivo o el aprendizaje formal, es la socialización, elemento fundamental para la adaptación a la vida adulta. La diversión no debe limitarse a cuando los niños crecen, debe hacerse desde que son bebés; el dar tiempo de calidad estimula su desarrollo y ayuda en la adquisición del lenguaje y potencia su imaginación y riqueza de pensamiento.
Las actividades recreativas estrechan las relaciones de los padres con los hijos, pero no deben reemplazar el tiempo con sus amigos; en su grupo de amistades todos son iguales, no hay privilegios, con ellos aprenden a compartir, a ganar y perder, a competir, cualidades que los harán adultos estables y adaptados.

Si usted cuenta con los fondos para irse de viaje o llevar a sus niños a clubes, playas, piscinas, cine y otros sitios de diversión, ¡felicidades!, de lo contrario siga leyendo las sugerencias que le presentamos:
  • Organice un día de campo familiar, puede realizarlo en el patio de su casa o en algún parque o lugar que le agrade. ¿El menú? Emparedados, sodas o refrescos y cositas de picar. Lleven juegos de mesa, bicicletas y patines, conversen o jueguen a las escondidas; de seguro sus hijos verán una parte suya, para ellos desconocida: el niño que lleva dentro.

  • Planee una partida de cartas, las apuestas pueden consistir en chocolates o pastillas. Tanto ganadores como perdedores disfrutarán de las ganancias.

  • Alquile un par de películas del gusto de todos, preparen palomitas de maíz y bebidas y a disfrutar su cine en casa.

  • Sacuda el polvo a los álbumes de fotografías, y rían de buena gana con los "looks retro" y recuerden con alegría los buenos tiempos.

  • Monten un espectáculo, que incluya karaoke, desfile de modas, dobles de artistas y chistes. La gracia es que se use maquillaje y vestuario extravagante.


No le ponga límite a su imaginación, con el sólo hecho de reunirse a planear lo que harán, está ganando un tiempo precioso con sus seres amados.
Cuando se le pidió a la reina que se marchara a Canadá y se pusiera a salvo con sus hijas, Isabel contestó con una frase que se ha hecho famosa: “Las princesas no se pueden ir sin mí; yo no me puedo ir sin el Rey, y el Rey no se marchará jamás”.
En esta época en que Londres sufre bombardeos constantemente, la reina consorte se dedica a visitar las zonas afectadas, a atender heridos en los hospitales y a ayudar a los que se quedan sin hogar.
Después de que el palacio de Buckingham sufriera un bombardeo, Isabel comenta: “Me alegro. Me hace sentir que puedo mirar a la cara a la gente del East End” (la zona de Londres más afectada por la acción de los aviones enemigos).
Con el final de la guerra, la familia real pudo disfrutar de unos años de normalidad que no iban a durar: en 1952 murió el Rey de una embolia -Isabel quedó viuda a los 51 años- y ocupó el trono su hija, Isabel II de Inglaterra.
Comenzaba así el papel de Isabel Bower-Lyons como reina madre, sin obligaciones oficiales pero con un papel muy importante en las decisiones que afectan a la Familia Real.
De hecho, desempeñó un papel más que importante en la decisión de que su nieto el príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra -su favorito-, se casara con Diana Spencer.
De talante conservador, abierta, muy amiga de festejos y de beberse su copa de vez en cuando, Isabel llegó a cumplir 101 años dedicada a sus obligaciones oficiales, a sus nietos, a la vida al aire libre, a la jardinería y, sobre todo, a los caballos, su gran pasión.

 

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81960
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América