El divorcio se percibe como una gran pérdida para todos en la familia, incluso para el que se va o el que se queda y el dolor que causa en los niños esa pérdida puede variar dependiendo de varios factores, entre ellos la edad, planteó la psicóloga clínica Celeste González, de la Fundación Piero Rafael Martínez De la Hoz, ONG que ayuda a manejar las pérdidas y el duelo.
Según la especialista en terapia individual y colectiva, "en los niños más pequeños, el cambio, ante la ausencia de uno de los padres, se percibe como un abandono que muchacho no se lo pueden explicar".
Explicó que en niños pequeños y adolescentes puede generar sentimientos de culpa. Pueden creer que sus padres se separaron porque él no hizo las tareas, porque siempre había discusiones por culpa de él entre papá y mamá o porque estaba muy rebelde.
"El divorcio siempre va a afectar a los hijos", dijo. Agregó que "la literatura indica que los estragos del divorcio, más que por el divorcio Per sé son producto del mal manejo de la separación por parte de parejas inmaduras". Al niño se le causa un gran daño, porque queda más herido, confundido y se le dificulta adaptarse a la nueva estructura de la familia, a ver a sus padres separados y en distintos escenarios.
Hijos de parejas divorciadas reflejan en su conducta y rendimiento escolar cómo les afecta esta pérdida. Celeste González dijo que en ellos están presente una o más de las siguientes manifestaciones anímicas y de comportamiento, según la etapa de manejo de este duelo por la que atraviesen: profunda tristeza, depresión, bajón en el rendimiento académico, agitación excesiva, agresividad, aislamiento. Se ponen irritables y hasta no se debe descartar que pueda darse consumo de alcohol y drogas. Estas últimas son conductas autodestructivas que usan como represalias y forma de "vengarse" de quien sienten que los abandonó o causó la separación..
Según explicó lo que ayuda mejor a los niños a que manejen mejor la situación es la madurez emocional de los padres. Aconseja a los padres evitar la instrumentalización; es decir, hacer que los muchachos tomen partido, hablando mal de su pareja, gritándose y faltándose el respeto frente a ellos, mostrando resentimiento y sentimiento de venganza.
Finalmente, la psicóloga clínica recalcó que: "hay que hacer comprender a los padres que el divorcio siempre va a afectar a los hijos, no importa la edad que tengan". Y dijo que ella ha atendido casos de gente de más de 20 años que ha quedado en estado de shock y de depresión cuando sus padres se divorcian.