¿Con la película 'Black Swan' también seguiste alguna rutina especial? “Siempre hago ejercicios físicos. Obviamente, el entrenamiento para esta película fue muy riguroso. En cada descanso que me tocada, en medio del rodaje, necesitaba mantenerme caliente, para estar preparada con las escenas de ballet, para evitar cualquier accidente. Y por suerte, no tuve ninguna lesión seria”.
¿La mejor lección que te dejó la película 'Black Swan'... más allá de un Óscar y un bebé? “(Ríe) Creo que aprendí lo duro que puedo llegar a trabajar. Aprendí la extensión de mi disciplina que puse a prueba cada día, por los rigores del arte de la danza que respeto tanto. Es un estilo de vida”.
¿Y cómo conseguiste la perfección de las escenas de ballet que te acercaron al Óscar? “Yo había tomado clases de ballet hasta los 12 años y paré cuando empecé con la actuación. Pero volví con el entrenamiento, para esta película, a los 27 años”.