Lo afirmado en este titular lo dijo Monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, alguien que conoce desde sus raíces los problemas que afectan al núcleo básico de la sociedad. Alguien que ha trabajado de cerca con los pobres y con la juventud.
Monseñor Ulloa hizo un llamado acerca de la necesidad de reaccionar y hacer cambios que favorezcan a la familia, que, afirmó, “es la empresa más importante de la vida”.

Dijo que: “las cosas buenas no salen en millo”, cuando se refirió a los empresarios exitosos que conforman la APEDE, gremio que propugna por una sociedad cuyos pilares sean los valores fundamentales, la familia, el trabajo y el amor por la Patria.
El éxito de estos empresarios, siguió diciendo, es producto del esfuerzo, constancia y valores que les legaron sus antepasados.

“La familia es el tejido social y moral de la sociedad panameña” afirmó y expresó su “preocupación ante el deterioro que amenaza con anquilosarla”.
Recalcó que “una sociedad que destruye la familia se suicida”.

Sus mensajes se dieron en el foro “Familia panameña, por el sendero de la ética”, hace unos días en las instalaciones de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, APEDE, en el que participó en calidad de expositor invitado.
El Ing. Luis H. Moreno, presidente de la Fundación Panameña de Ética y Civismo, también participó en el foro, al cual asistió la primera dama de la República, Sra. Marta Linares de Martinelli.
Ella destacó que hacer requisito obligatorio que los padres se capaciten en la Escuela para padres, para poder que sus hijos se beneficien de la beca universal, es clara evidencia del interés del gobierno por la suerte de la familia.