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Domingo de Resurrección


El Domingo de Pascua de Resurrección es el tercer día del Triduo y el primero de Pascua.
La Pascua dura cincuenta días. Este Domingo se inicia rezando y cantando el Salmo 117: "Este es el día en que actuó el Señor".
Todas las lecturas de la Misa giran en torno a la Resurrección de Jesús. Es un día de gran alegría. El día de mayor felicidad para los cristianos. Día en que todos debemos saludarnos y desearnos: "FELIZ PASCUA DE RESURRECCION".
Si la Navidad es un tiempo de felicidad, mucho mayor felicidad es la del Domingo de Resurrección.
La palabra Pascua, significa paso. La primera pascua o paso fue el de la salida del pueblo de Dios de Egipto a la libertad guiados por Moisés. Ahora, Jesús como la plenitud de los tiempos, hace que pasemos no a una libertad física, sino a la libertad espiritual. Vino a librarnos del pecado y a abrirnos las puertas del cielo.
La Pascua de Resurrección trae la Buena Noticia que Dios perdona nuestros pecados y al morir, podemos entrar al Cielo a disfrutar de la gloria del Señor.
Existe un ansia de vivir para siempre. Pero, aún cuando no lo queramos, la muerte sigue ahí. Es un hecho que nadie puede cambiar. Con su Resurrección Jesús dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque haya muerto, vivirá. Y todo el que vive y cree en Mí no morirá para siempre".
El mensaje principal del cristianismo es el de la Resurrección de Jesús. Esta es la base de la fe de todo cristiano.
San Pedro dijo: "Lo mataron clavándolo del madero de la cruz, pero al tercer día Dios lo resucitó y nos lo hizo ver a nosotros que hemos comido y bebido con l después de la resurrección". La certeza del triunfo de Jesús sobre la muerte, sacudió de la tristeza y el miedo a los apóstoles.
Si quitamos la Resurrección, destrozamos la fe cristiana. ¿De dónde sacaron los Apóstoles las fuerzas para conquistar toda esa gran civilización greco-romana, siendo ellos unos pobres, miedosos e ignorantes hombres de pueblo para llegar hasta el confín del mundo y dos mil años después seguir anunciándose y viviendo la palabra de Dios? ¿De un muerto?
Por supuesto que no. Eso sería imposible tanto desde el punto de vista psicológico como sociológico. La fuerza de los Apóstoles están en que son testigos de la Resurrección de Jesús. Con los mismos ojos con que lo vieron clavado en la cruz y muerto y lo sepultaron, ahora lo vieron lleno de gloria resucitado.
"Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe" decía San Pablo. Nosotros resucitaremos con l. Esta es la esperanza de nuestra fe: la que soluciona el problema del más allá.
Cristo enseña la fórmula para conseguir la convivencia humana sobre la tierra, la única que puede evitar la reacción de la violencia contra la violencia. Esta fórmula consiste en vivir como El vivió. "Pasó haciendo el bien" dijo san Pedro cuando le pidieron que definiera la vida y obra de Jesús.
Estamos llamados a pasar por la vida sembrando el bien, repartiendo amor, un amor que es servicio; un bien con implicaciones de justicia, desarrollo y progreso teniendo como denominador común la solidaridad que es todo lo contrario al egoísmo y al individualismo.
Esta es la esencia de la vida, la obra y el mensaje de Jesús. Y por lo tanto, es el programa de vida de todo cristiano.
Cuando decimos "Creo en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro", estamos diciendo que después del túnel de la muerte, está la estación de la eternidad esperándonos.
El Domingo de Resurrección es un día para recordar que a la vida eterna se llega llevando una vida de hacer el bien y de amor como la que llevó Jesús, haciendo de la tierra una copia de lo que es el cielo: un mundo de amor.
En un mundo que busca alejar la muerte, donde la gente quiere encontrar el secreto para vivir más y mejor; donde la gente no quiere envejecer; este triunfo de Jesús sobre la muerte es buena noticia para todos. "Cristo ha resucitado y l es el anticipo de quienes duermen el sueño de la muerte".
Esto no es un escapismo fácil al más allá, sino una exigencia para aquí y ahora. La fe en la vida eterna invita a que vivamos como resucitados. "Si resucitaron con Cristo, aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra".
Vivir como resucitados significa vivir de acuerdo a una moral muy determinada, es "hacer de nuestros cuerpos instrumentos del bien" para obtener una vida nueva.
Frente a la fe cristiana en el Cristo resucitado se halla una filosofía materialista que no pone su fe en Dios sino en el hombre y principalmente en un hombre que hace el papel de dictador. Nuestro mundo occidental ve el peligro en esta nueva fe. Hay personas que andan como mariposas en la oscuridad, revoloteando en busca de la fe y se topan con bujías ahumadas de creencias en piedras, brujerías, astrología, secularismo, religiones orientales, ocultismo, reencarnación, meditación trascendental, metafísica... Vuelan alrededor de estas cosas y se pierden.


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11625
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América