La famosa mascota del diseñador Karl Lagerfeld, Choupette, tiene el futuro bien asegurado, gracias al espíritu previsor de su famoso dueño, quien se ha encargado de amasarle una “pequeña fortuna” con los beneficios de sus apariciones publicitarias que la gata birmana heredará, tras su muerte.
“Me río de mí mismo por el cariño que le tengo, pero eso no cambia nada y es muy agradable. No molesta a nadie ni le hace mal. Hay gente que se ocupa de Choupette cuando no estoy y todo eso. Tiene su propia pequeña fortuna”, dijo.