Aimee Anne Duffy, conocida sólo por su apellido, es la más reciente cantautora británica, que promete construir una carrera duradera.
De un físico pequeño pero con una voz potente, Duffy cantó el miércoles la mayoría de las canciones de su álbum debut "Rockferry" durante su primer concierto en el Shepherds Bush Empire, con todas las localidades agotadas.
El disco debutó el mes pasado en el cuarto puesto, de los primeros 200 éxitos de Billboard y esta semana reemplazó a Madonna de la cima del ránking de álbumes en Europa.
Aunque la presentación, de 70 minutos de duración y con un repertorio de 15 canciones, no encendió el lugar, fue sólida y dejó la impresión de que aún queda mucho por ver.
La marca de una genuina artista es cuando la cantante permanece interesante, aunque la canción no lo es, y Duffy mostró aquello en abundancia.