Manos a la obra. A continuación una sencilla receta que con toda seguridad será del agrado de todos.
150 g de mantequilla
1 y ¾ tazas de harina de trigo
1 huevo
2 yemas de huevo
1 taza de azúcar
¾ taza de juego de limón
½ cucharadita de sal
1 cucharada de gelatina sin sabor
¼ taza de agua fría
la ralladura de dos limones
4 claras de huevo
¾ taza de crema batida
ralladura de limón adicional para decorar
Precalienta el horno a 375º F
190º C. Mezcla la mantequilla y la harina. Agrega el huevo y sigue batiendo hasta lograr una masa homogénea que se separe de las paredes del recipiente.
Forra la base del molde de tartaleta y pincha la masa con el tenedor para que no se formen burbujas en el horno.
Hornea hasta que la base esté doradita, unos 25 minutos.
Para hacer el relleno, coloca en una olla las yemas de huevo con media taza de azúcar, el jugo de limón y la sal. Cocina en baño de maría hasta que la mezcla espese un poco, removiendo constantemente con una cuchara de madera. Disuelve la gelatina sin sabor en el agua fría e incorporarla a la mezcla con la ralladura de limón.
Cocina un poco más, retira la mezcla del fuego y déjala enfriar. Bate las claras a punto de nieve y añádele la media taza de azúcar restante. Incorpora la mezcla de limón y gelatina e intégrala suavemente utilizando la espátula de goma, con movimientos envolventes.
Añade la crema batida y mézclala suavemente. Rellena la base de la tartaleta y métela en la nevera hasta que la vayas a servir. Decórala con ralladura de limón. Corta una ruedita de limón bien delgada y luego haz un corte siguiendo el radio. Lleva un extremo hacia un lado y el otro hacia el lado contrario. Coloca la rueda de limón sobre el plato para que se mantenga erguida.