Seis días. Dos conciertos por noche. Este fue el programa de actividades que se presentó en conferencia el lunes 12 de enero, horas antes del inicio del VI Panama Jazz Festival, y que cumplió hasta el cierre el sábado 17 en Plaza Catedral, poco después de las nueve de la noche.
Día uno.
El lunes 12. La apertura fue con el cuarteto de Berklee College of Music, dirigido por el músico becario panameño Jahaziel Arrocha, que interpretó temas de la autoría de los integrantes del grupo.
A esta presentación en el Teatro Ascanio Arosemena, ante seguidores jóvenes, muchos de ellos asistieron durante la mañana a las clínicas, en el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, espacio habilitado este año para este proyecto.
El cierre de este primer día de música lo hizo Carlos Garnett y su grupo, poco antes de las seis de la tarde.
La segunda presentación fue de Anibal de León y su trío. En la noche los artistas participaron de un cóctel en el centro de visitantes de Miraflores.
Día dos.
Reggie Johnson, en un tributo a Clarence Martin, fue el artista del segundo día de conciertos. El público joven nuevamente regresó a esta hora de presentación, y en la segunda jornada, los jóvenes de New England Conservatory trabajaron sus instrumentos con mucha destreza.
Con este concierto se cerró el telón de este teatro, para recorrer otros escenarios.
Día tres.
El Teatro Nacional del Casco Antiguo recibió a Alex Conde y Flamanco-Jazz del Mediterráneo. Esta fue la primera noche de gala en beneficio de los programas de la Fundación Danilo Pérez.
Durante una hora y media, ante la sala llena, los artistas fusionaron los instrumentos del jazz con guitarra española, alcanzando sonidos modernos.
Este grupo fue acompañado por una cantadora de flamenco, La Concha, que acompañó con su voz y sus pasos al grupo de Conde, ex alumno de Danilo Pérez en el Berklee College of Music.
Día cuatro.
Esta vez fue el teatro Anayansi, el escenario para la segunda noche de gala, esta vez con el pianista cubano Chucho Valdés en compañía de su grupo y de Caridad Valdés.
Los dedos mágicos del veterano artista dejaron caer sobre un público grandes temas de amor, con movimientos suaves.
Minutos antes de las doce medianoche finalizó este concierto que llevó a l teatro un público plural, que pagó desde 12 balboas hasta 107 por ser testigos de este encuentro musical.
Día cinco.
El viernes nuevamente en ATLAPA, y según testigos de las seis versiones del festival, fue la primera vez que un concierto de jazz llena a capacidad este teatro.
Wayne Shorter y Danilo Pérez dieron la apertura a esta presentación, para luego darle paso a la cantante Luba Mason.
La noche destacada además del repertorio de Wayne y su grupo fue la presentación de Rubén Blades junto a su esposa, Mason, en una canción.
Los seguidores, ya de pie, bailaron al ritmo de los instrumentos clásicos como bajo, tambores, piano, entre otros.
La feria para la música.
Este año el cierre fue en la Plaza Catedral en un concierto de varias horas en el que participaron los aristas invitados.
El público, como en años anteriores, se movilizó hasta este lugar con sus sillas y paraguas para disfrutar de un concierto único, donde no se cobra la entrada y se pasa una velada en compañía de familiares y amigos.
El profesor Ricaurte Villarreal tuvo la oportunidad de abrir este gran evento en compañía de su grupo folclórico.
Grupo Tuira, con ritmos movidos y notas de acordeón, también agradeció que los organizadores los hayan invitado a sumarse.
Bajo un sol que calentaba hasta el concreto de las calles, los artistas subían y bajaban de la tarima.
Mientras, el público se acomodaba en el parque que se quedaba pequeño al caer la noche para los miles de personas que esperaban el plato fuerte de la noche: la presentación de Luba Mason y Rubén Blades y el cierre con Chucho Valdés. Esto, no sin antes, escuchar a Wayne Shorter y Danilo Pérez al piano.
Durante estos minutos, el público quedó totalmente en silencio, un silencio que se extendió hasta la última nota del pianista y promotor de la música jazz.
Para los que esperaban que algún zapato volase hasta el rostro del ministro de Turismo, Blades, fue una espera que nunca terminó. Días antes se dio una falsa alarma de que esto podría ocurrir en cualquiera de las presentaciones del salsero, pero finalizó el concierto y nunca ocurrió nada similar. Por el contrario, el comportamiento del público fue ejemplar durante toda la tarde.
Antes de finalizar esta velada, los miembros de la Fundación Danilo Pérez dan a conocer a los nuevos becarios.