@NicolasKusmin
La leyenda viva de Clint Eastwood –quizás el último cineasta clásico– sigue generando películas intensas y de los géneros mas variados. Hasta hace menos de un año estrenó el filme biográfico-musical “Jersey Boys”, y ahora regresa nuevamente al cine con uno intenso de guerra, sobre la historia real de Chris Kyle, “El Francotirador” más letal de Estados Unidos. Desde su estreno en su país a mediados de enero, viene recaudando de a millones en la taquilla, aparte de estar nominada a seis Óscar, incluyendo mejor actor y película.

Pero, ¿qué hace tan especial a este nuevo filme del octogenario Eastwood en plena forma artística? Su excelente nivel técnico y la manera en que está narrada la vida de Kyle (muy buena actuación del también productor Bradley Cooper), un joven patriota que apenas se gana la vida como vaquero en exhibiciones hasta que decide ingresar en la fuerza SEAL de su país: una elite que cubre a los marines desde los techos de los países en conflictos entre muchas otras tareas.
Kyle, logró el récord registrado de bajas en la frondosa historia de conflictos armados de su país. En esta oportunidad, el centro de su accionar y de la historia fue la guerra de Irak desde 2003. El guion –basado en las memorias del propio Kyle– y la mano del director, logran aunar la vida del protagonista en la guerra y sus cuatro misiones (donde paso casi mil días en total) con su vida en Texas, donde se casó antes de partir y terminó formando una familia con dos hijos. Es importante y central el rol de su mujer Taya (una excelente Sienna Miller), una paciente y dedicada esposa que intenta comprender las motivaciones y el alma de su especial marido.

De esta manera, “El Francotirador” se emparenta con otra película ganadora del Óscar como “The Hurt Locker” (2008), donde un desarmador de bombas, se siente apasionado por su trabajo en Irak y no puede adaptarse a su vida hogareña en su apacible ciudad tan lejana del conflicto. Es ahí donde la “República Imperial”, como han definido algunos pensadores al accionar de los Estados Unidos, se presenta en su costado de conquistador, en especial en una guerra motivada por las armas químicas (que al final no existían) y por la baja de un sanguinario dictador como Saddam Hussein.
Aunque Eastwood narra de manera precisa y hasta a veces fría una historia real de un patriota comprometido con su causa, muestra en toda su crudeza su accionar y la contraofensiva de la guerrilla urbana en Irak, sin dejar de lado sus sanguinarias maneras. No por nada, el filme arranca con una bomba que un niño intenta tirar contra los marines que retrotrae a la infancia de Kyle, con un severo y religioso padre.

Sin embargo, Eastwood no ahorra mostrar las fallas del sistema, como todo se puede volver en contra de un patriota. Ni los conflictos culturales y familiares que acarrea semejantes guerras.
“El Francotirador” entonces, puede ser leída de varias formas: como una excelente película sobre la guerra, con escenas de pura adrenalina y realismo. Pero también como un filme donde los “malos y más sanguinarios” son los otros, a los que se combate muy lejos de los Estados Unidos, donde se vive de manera mas civilizada y tranquila. Y hasta como una película enteramente republicana, que ensalza el accionar de las fuerzas armadas y que ha generado debates apasionados entre la derecha mas fuerte del país y los demócratas que aun están en el poder.
Clint Eastwood, aparte de actor, guionista, director, músico y productor, tuvo tiempo para ser alcalde republicano de su querido condado Carmel, Norte de California, pero que luego fue atacado por sus mismos partidarios por mostrar la eutanasia en “Million Dollar Baby”, presenta un nuevo filme para la polémica que posee todo su estilo clásico pero que no ahorra meterse en los temas mas escabrosos de su patria.
Le encantaba matar a los malos
El director y productor Clint Eastwood declaró: “Ya he hecho historias de guerra, pero esta me pareció emocionante porque era una combinación entre las hazañas de Chris en combate y los aspectos personales de su vida, los cuales lo hacían aún más interesante. Eso demuestra no sólo el precio que la guerra le cobra a una persona sino la presión que pone sobre toda la familia. Es bueno recordar lo que está en juego cuando las personas son enviadas a la guerra y reconocer los sacrificios que hacen, así que pensé que eso la convertía en una historia con un significado especial que se debía contar”. Para luego agregar: “A Chris desde su niñez también se le inculcó que hay algunas personas que nacen para ser protectores, y él sabía que su destino era ser uno de ellos. Eso es parte de lo que lo impulsó a seguir regresando a realizar más misiones, a pesar de que se enfrentaba al dilema de dejar atrás a su familia. Simplemente fue una de esas personas que siempre estaba dispuesta a ir más allá”.
Y con respecto al filme en si, el legendario director declaró: “Hay mucha acción intensa, pero el alma de la película y lo que impulsa la historia son las relaciones: entre Chris y sus compañeros de armas y, en particular, entre Chris y Taya, que es la relación más importante en la película. Obviamente Chris estaba loco por ella, pero en ese mismo sentido, él estaba comprometido a cumplir con las exigencias que su país le imponía”.