INTERDEPENDENCIA, una realidad innegable. Ningún tipo de fronteras frena una enfermedad que se sale de control (virus y bacterias acechan y toman ventaja de cualquier descuido). La ignorancia es caldo de cultivo para muchos males sociales. Va en detrimento del individuo y por ende de la colectividad. Verdades irrefutables las anteriores, como también lo es que educación, salud e independencia económica están concatenados en esta gran cadena donde unos nos necesitamos a otros y lo que hagamos o dejemos de hacer incide en el bienestar del otro.
En casi treinta años de ejercicio del periodismo cada día me convenzo más de que la educación ha de ser vista como propulsora de desarrollo, como una herramienta fundamental en el hogar, la comunidad y a nivel nacional, donde todos aportan para beneficio de todos.
Parece ser que paulatinamente más empresas están tomando nota (entiéndase conciencia) de que ellas también pueden y deben ser protagonistas de la formación/educación del recurso humano, el capital más importante y que debe ser el eje del desarrollo. He allí que se involucran de diversas maneras en la tarea orientadora de la colectividad. Lo importante es sumarse.
Estas acciones (mensajes) orientadoras se aprecian en productos alimenticios (leches tanto enlatadas como de cartón, cereales), detergentes, pastas dentríficas y toallas sanitarias, por mencionar algunos. En lo que respecta a los alimentos, vienen en forma de consejos sobre el mejor uso del producto y las ventajas que para la salud tiene. O hablan específicamente de un nutriente determinado en el cual el producto es rico y los beneficios de él para el organismo o los daños que su ausencia ocasiona al cuerpo. Por ejemplo, digamos la Vitamina A (que es excelente para una buena visión), el hierro (que evita la anemia), los ácidos Omega 3 (que según investigamos en el Internet: "son benéficos para el corazón y entre sus efectos positivos se pueden mencionar: acciones antiinflamatorias y anticoagulantes, disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos y la reducción de la presión sanguínea. Estos ácidos grasos también pueden reducir los riesgos y síntomas de otros trastornos, incluyendo diabetes, accidente cerebrovascular, algunos cánceres, artritis reumatoidea, asma, enfermedad intestinal inflamatoria, colitis ulcerativa y deterioro mental"). En otras ocasiones, en su doble mercadeo o publicidad con causa, el producto apuesta es por el ambiente y de manera sutil, o no tan sutil, con timbre de orgullo informa en su envase que es seguro, que es biodegradable o amigo de la naturaleza.
También están aquellos cuyo envase envía mensajes sobre los valores éticos, cívicos y morales, con la convicción de que fortaleciendo este aspecto del individuo, se ayuda a cimentar su personalidad y se fomenta su desarrollo integral.
Y, puesto que hablamos de publicidad en el envase/etiqueta, queremos hacer mención de un gran logro. Una conquista difícil. "Fumar es nocivo para la salud", dicen hoy día las cajetillas de cigarrillos y en toda publicidad del producto ha de aparecer esta frase u otra que alerte sobre el impacto negativo del tabaquismo. Las mujeres en general y en especial las embarazadas, cuando se acercan a la caja de un supermercado en letras grandes pueden leer que fumar puede causarle daños al bebé. Asimismo, debería alertarse sobre la nocividad del alcohol para el organismo.
Otra modalidad es anexar al sobre, lata o caja donde viene el producto, mensajes publicitarios orientadores a la familia, dirigidos principalmente a las madres y los niños, sobre determinado aspecto de salud o educación. Cuando hay campañas, como contra el cáncer, prevención de osteoporosis, prevención del VIH/SIDA, ha habido productos de consumo masivo, algunos de la canasta básica que han aportado información valiosa en sus envases. Y es que están dando a estos un uso que va más allá del mero mercantilismo.
El Consejo del Sector Privado para la Educación, CoSPAE, puede hablar con propiedad sobre el respaldo que la empresa privada ha brindado a la educación. Más de 20 años tiene en su tarea y siempre la empresa privada ha dado la talla: llámesele becas, fundaciones de asistencia educativa o Sistema de Formación Profesional Dual. Lo que es más, algunos aportes han sido hechos en el anonimato, lo cual es más digno de crédito. Y, qué decir de convenios con universidades que comparten el objetivo de lograr mejores horizontes, vía un título, profesión u oportunidad, para gente con espíritu de superación y destacada trayectoria académica.
Estos últimos años, según la Ing. Zuleika de Plazaola, directora ejecutiva de la ONG, CoSPAE y las empresas han ideado nuevas formas de cumplir con la responsabilidad de proyectarse a la comunidad. Hablamos del programa Empresa Ciudadana, donde se hacen presente mediante la adopción de escuelas y otorgando becas a estudiantes de escasos recursos y con rendimiento académico excelente. El Banco General y el Citibank son vivos ejemplos de este tipo de benefactores sociales-educativos.
Hay inversiones en infraestructura, capacitación docente, capacitación estudiantil, equipos. Una evaluación previa hecha por CoSPAE permite a la empresa conocer las necesidades del plantel y determinar en cuánto tiempo las satisfará.
También se invierte en formación de docentes (nuevas técnicas de transferencia de conocimientos, uso de tecnología) dotándolos de herramientas que le faciliten el proceso de enseñanza.
Recientemente, han capacitado a maestros en áreas rurales, en técnicas de manejo de multigrados y en el uso de la creatividad y recursos del medio en la docencia.
En lo tocante a capacitación estudiantil, las inversiones y esfuerzos empresariales buscan el desarrollo integral de los niños y jóvenes, fomentan los valores, promueven el trabajo en equipo y fortalecen la autoestima. Es decir, tienen un significativo protagonismo en el descubrimiento y motivación del líder que hay en cada uno.
Puesto que los alimentos son un producto de consumo masivo, en un mundo competitivo, las empresas quieren vender, sí, pero su interés va más allá de la caja registradora. En envases y etiquetas hoy hay cabida para mensajes educativos y orientadores dirigidos a los consumidores, especialmente al binomio madre-hijo.
Educación, asunto de todos
La escuela ya no está sola en la tarea de formar al más valioso recurso de toda nación. La publicidad le da la mano.