Hay mujeres que definitivamente quizás merecen más el título de madre que otras, por su incansable abnegación, sacrificio y sobre todo, por las circunstancias en las que han ejercido su maternidad. Y aunque sabemos que la lista sería grande porque son muchas las mujeres que han salido adelante con sus hijos contra viento y marea, hoy queremos destacar a una en especial: Susana Herrera.
Esta anciana mujer nacida en La Pasera de Guararé, ha visto amanecer y anochecer cada día de los últimos 101 años, y entre sus méritos, además de la edad que la acompaña, están el criar a sus tres hijos sola. Pero pareciese ser que sus sentimientos maternales tenían capacidad para mucho más, ofreciéndoles el mismo amor y dedicación a otros cuatro hijos de crianza.
No obstante, la vida de doña Susana no ha sido fácil por muchas circunstancias... De sus tres hijos naturales sólo viven dos; uno de ellos nació con Síndrome de Down y murió. Ese era precisamente su inseparable compañero, con el que hacía labores domésticas en casa ajena para obtener el sustento diario.
Hoy, esta humilde anciana vive en completa soledad en una modesta casita de barro en La Pacheca de Guararé, en donde tiene como única compañía a un pequeño gato, aunado a los recuerdos del ayer, que nunca volverán.
Para facilitarle la vida a esta fuerte mujer, porque ha demostrado serlo, sus vecinos procuran no sólo hacerle compañía cada vez que se puede, sino que en un hermoso gesto de solidaridad, le ofrecen en medio de las posibilidades todo aquello que pueda necesitar.
De paso lento, cabellos completamente blancos y ojos desgastados por la edad y el cansancio de ver tanta tristeza, se le conoce en su tierra como una mujer supremamente piadosa y hablantina, pero no de chismes ni cosas parecidas, sino de la historia de su gente y de temas religiosos.
Es sorprendente que a sus más de cien años, doña Susana camina por todas las calles de su pueblo, a pesar de que sus piernas a veces la traicionan y de que su visión cada día la acompaña menos, porque sólo ve bultos.
Según esta mujer, que por su tenacidad es un ejemplo para muchas madres, caminar es muy importante porque esto la ejercita y es justo lo que le permite asistir a misa todos los domingos. Sin temor a exagerar, su nombre es casi una leyenda en Guararé por su don de gente noble y humilde, lo que puede corroborarse luego de la celebración de sus 100 años acompañada por todos los lugareños.
Sin duda, doña Susana Herrera es de esas pocas mujeres que aún viven y que además de enaltecer nuestras raíces, son de esas madres sufridas, pero tesoneras que sin vacilar dos veces, continúan día a día para desarrollar esa labor que Dios les destinó: ser madres y mujeres sin medida.