El suyo es un cuestionamiento constante y muchas respuestas nunca llegarán: "¿Por qué a mí Dios mío? "¿Será que yo tuve la culpa, que yo lo provoqué? "¿Cómo pudo papá hacerme esto, si dice que me quiere?" "Por qué mamá permitió que pasara?", "¿Cómo creen que voy a olvidarlo?"
Especialistas que a diario manejan casos de violencia intrafamiliar o trabajan con instituciones encargadas de proteger a la niñez y a la familia comparten valiosa información sobre la violencia sexual en Panamá y específicamente acerca del abuso sexual a menores. Se trata del Fiscal Primero de Familia, Mgter. Adolfo A. Pineda R.; la Licda. Aisaida Batista, Psicóloga e Investigadora, del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia; el Dr. Alejandro Pérez, psiquiatra, del Departamento de Psiquiatría Forense del Instituto de Medicina Legal; y la Mgter. Lizeyca Villamil, psicoterapeuta, con un postgrado en violencia intrafamiliar y vasta experiencia (en el Mount Carmel Behavioral Center, de Nueva Jersey, Estados Unidos y en Panamá) en el manejo grupal e individual de víctimas de incesto y otros abusos sexuales.
Ante todo, revisemos las definiciones de violencia sexual y maltrato.
Violencia sexual ha sido definida como "acción que obliga a una persona, mediante el uso de la fuerza, cohesión, chantaje, soborno, manipulación, amenazas, uso de drogas o cualquier otro mecanismo que afecte su voluntad, a participar en interacciones sexuales que por sí mismas no constituyen un delito contra el pudor y la libertad sexual".
"Igualmente, se considera violencia sexual que la persona agresora obligue a la persona agredida a realizar algunos de esos actos con terceras personas o a presenciarlos".
La definición de maltrato, por su parte reza así: "Ofensas de hecho y de palabra, graves o intolerables, que menoscaban las obligaciones de afecto y respeto, que deben presidir las relaciones entre personas".
En cuanto a cifras generales, según estadísticas del Organo Judicial (de 2002), en ese año hubo 1,465 víctimas de maltrato (de ellas 758 son del sexo femenino, 89 masculino y 16 no especificado). De esa cifra, 155 fueron casos de maltrato físico, 153 psicológico, 64 físico psicológico y 141 no definidas.
Por otro lado, un total de 6,595 expedientes penales ingresaron en el Ministerio Público, a través de sus fiscalías especializadas en Asuntos de Familia y el Menor ubicadas en Panamá, San Miguelito y La Chorrera.
En lo que a violencia sexual respecta, en el 85% de los casos, el victimario, según el Dr. Alejandro Pérez, psiquiatra del Instituto de Medicina Legal, es un adulto conocido de la víctima, a quien ésta le tiene confianza, el cual precisamente haciendo uso del poder económico, autoridad, fuerza física o aprovechándose de la confianza e ingenuidad del niño o niña loa agrede sexualmente.
Como hay una ambivalencia afectiva (odio/amor) en el niño, precisamente porque fue abusado por alguien que supuestamente lo quería, para protegerlo de mayores traumas, es que la Ley 38 incluyó una norma que obliga a evaluar a un menor de edad antes de someterlo a diligencias judiciales, explicó el Fiscal Adolfo Pineda. Hay que tener en cuenta que cada caso es individual y que hay factores externos e internos que inciden en el impacto que causa en la víctima la agresión sexual. Además, como dijo la Mgter. Villamil, el tratamiento que recibe la víctima después de la agresión: debe ser brindado por un equipo interdisciplinario y especializado en el manejo de víctimas de violencia sexual. Y, que a su vez goce de buena salud mental, para poder ayudar a la víctima a recuperarse. Los profesionales deben ser objetivos e imparciales. La terapeuta, por ejemplo, no debe dar un veredicto, sino concretarse a interpretar los resultados de las pruebas hechas al niño para determinar si fue abusado.
Las fuentes coincidieron en lo delicado y complicado del tema, en que más personas (víctimas, familiares, maestros/profesores, doctores) están denunciando el delito, que según el Código Penal es sancionado con penas que oscilan entre 3 y 10 años de cárcel.
A la par, coincidieron las fuenres en la necesidad de dotar de mayores recursos a las instituciones que tienen que velar por el bienestar infanto/juvenil y familiar en nuestro país.
El Fiscal Adolfo A. Pineda R., dijo que el formulario de sospecha de delito, que deben llenar en los hospitales públicos y privados sólo lo están llenando en los públicos y de manera deficiente, con poca información para localizar a la víctima.
Por su parte, la Licda. Batista del MINJUNFA opina que "este aumento yo pienso va en función de que se detecta más, la gente tiene menos temor de denunciar; los niños están siendo educados y se les enseña a denunciar",.
Ella agregó que a este Ministerio a través de la Dirección de la Niñez le toca Panamá hace efectivos los derechos del niño y si les llega una denuncia envía a la comunidad a una trabajadora social que verifica, presenta un informe social y se remite al Juzgado de Niñez y asesores para que tomen las medidas y también se manda a la Medicatura Forense de la PTJ.
Valga señalar que si se considera que un niño está en riesgo se le ofrece medida de protección, enviándolo con algún familiar, a un hogar sustituto con una familia de la comunidad que tenga un buen perfil y en última instancia a alguna de las 27 instituciones de protección infantil a nivel nacional subsidiadas por el Ministerio, donde éste permanece hasta que se resuelva su situación legal. No se puede generalizar, pero quienes cometen abuso sexual las más de las veces tienen una o varias de las siguientes características:
Provienen de círculos de violencia, que no se rompen. Como no se le dio un tratamiento adecuado y oportuno termina repitiendo el patrón, porque para él eso es lo normal.
Quienes viven en hacinamiento son susceptibles de caer en maltrato (malas palabras, violencia física o psicológica, desinterés).
Los que consumen drogas o alcohol son más fáciles de caer en maltrato o violencia intrafamiliar.
Por lo general, el maltratador o abusador es alguien de confianza para el/la niño/a, alguien muy allegado a él/ella, al que no le teme y termina involucrándolo/a, con frases como "te hago esto porque te quiero", "porque me importas", "Es un juego entre los dos", "No te va a doler", "No te pasará nada malo, no temas"..
Es alguien que utiliza el poder (afectivo, económico, autoridad).
Alguien que tiene algún tipo de problema de salud mental.¡
En Centro de Recepción de Denuncias de la.Policía Técnica Judicial (PTJ) en Ancón (Tel:262-8277). Se va a habilitar una línea caliente.
Ministerio Público (fiscalías o personerías). En Panamá hay fiscalías especializadas, pero en el resto del país no. Pero, pueden ir a la Personería.
Línea Caliente del MINJUNFA (Tel: 260-1388).
En los Juzgados de Niñez (en Panamá hay tres y en cada provincia uno).
Los maestros, si detectan a nivel de la escuela pueden denunciarlo en corregidurías o fiscalías.
En los hospitales hay un documento (formulario de sospecha de delito). Si se presenta un caso donde se ha dicho que hay abuso sexual o se sospecha, el médico, de acuerdo a lo que encontró cuando ve al paciente debe llenar el documento. El Fiscal Adolfo A. Pineda R., informó que sólo lo están llenando los hospitales públicos y de manera deficiente, con poca información, para localizar a la víctima.
En la Fundación para la Promoción de la Mujer, FUNDAMUJER.
En el Centro de Atención a la Mujer Maltratada, CAMM.
Hay que estar muy familiarizados con lo que es un comportamiento normal en todas las áreas (psicológicas, físicas, etc.), para poder distinguir cuando un niño está saliéndose de los patrones de su edad, explican la terapeuta Lizeyca Villamil y el psiquiatra Alejandro Pérez.
Si usted ve algo diferente va a ponerle más atención:
Hay conductas específicas y conductas inespecíficas: Hay indicadores específicos (un niño de cuatro años, que tenga una enfermedad venérea, una niña de cinco años con una rotura de himen). Estos indicadores específicos no siempre son tan claros. Y están los inespecíficos del abuso, síntomas que pueden indicar que las cosas no están bien: un niño que siempre ganó cinco y ahora bajó sus notas (pero no todo niño que baja sus calificaciones es por esto) o una niña de seis años que se quite la ropa y ande buscando o sobando al niño más grande. Así mismo, un niño de cuatro años (aunque no tenga evidencia física), pudiera ser que lo estén tocando o lo pongan a ver una película pornográfica.
Asimismo, añade Villamil, esos niños que sin conocerte se te pegan, pudiera ser que estén siendo o hayan sido abusados. Debe tener cierto grado de distancias. Pero, como su cuerpo no se respetó, para él resulta difícil establecer los límites. Villamil explica que "muchas veces se piensa que cuando un niño o una niña es abusado el daño mayor lo hace es el incidente en sí. Definitivamente que el incidente es bastante traumático, pero, lo que más le hace más daño es que el niño lo guarde y no dice nada".
Añade que es común encontrar madres preocupadas porque al niño no le pase nada. "Un niño sobreprotegido es vulnerable. No aprende los mecanismos adecuados de sobrevivencia", puntualiza.
Recalca la importancia de una buena comunicación con los hijos, pues si les sucede algo se atreverán a decirlo. Pero, un niño o niña cuyos padres sólo saben dar órdenes, ponen en duda todo lo que les dice o les importa poco con él/ella y sus cosas, no se sentirá animado/a a confiarles lo que le está pasando. Como sabe de antemano que la reacción será de violencia o indiferencia) se abstendrá de hablar. Y, "más que el incidente en sí, el silencio es lo que más deteriora el cuerpo y alma de un niño abusado", enfatizó Villamil..
Según las estadísticas nacionales e internacionales en el 85% de los casos el victimario es un conocido. De allí que el agredido muchas veces no lo delata porque lo ve como una figura de autoridad a la que no puede denigrar. Tampoco, porque piensa que no le van a creer. O, por temor a represalias (el victimario le ha amenazado con que si habla algo malo le va a pasar a algún ser querido).
Finalmente, existen dos tipos de evaluaciones: Clínica (aspecto físico, se determinan las lesiones físicas) y el Departamento de Psiquiatría Forense (donde se determina el estado de salud mental antes y después del delito). El tratamiento ha de ser integral para que sea efectivo.
En primera instancia, explica el psiquiatra Alejandro Pérez, el agredido tiene una reacción aguda ante gran estrés (está ansioso, se aisla, tiene problemas de la alimentación y el sueño). Luego viene una etapa depresiva: Se aisla, empieza a bajar el rendimiento escolar, está triste, desmotivado y empieza a tener problemas en cuanto al desarrollo psicosexual. Ve el sexo como algo malo, pecaninoso, sucio, feo, lo cual le impide tener una vida sexual normal.
A continuación más consecuencias, pero, no todos los niños y las niñas abusados/as sexualmente, son adultos/as descarriados/as, con problemas psicológicos, desubicados/as:
Tienden a ser inseguros, su autoestima anda por los suelos.
Tienden a ser agresivos o violentos, repiten ese patrón de aprendizaje.
Desarrollan pocas relaciones con otras personas, no son sanas esas relaciones.
Cuando crecen les cuesta insertarse en el medio social o laboral.
Algunos desarrollan una conducta pasiva y otros la llevan al otro extremo. Tratan de sobrevivir en un medio respecto al cual se sienten aprehensivos.
Pudiera haber embarazos precoces, ITS o VIH/SIDA.
Pudiera haber taras físicas y/o mentales.
Pudieran odiar su cuerpo y prostituirse.
El uso de sustancias ilícitas.
Están los que optan por ser perfeccionistas.
Algunos sufren de trastornos obsesivos compulsivos o disociación (se desconectan de la realidad).
Se presenta el estrés post traumático (que incluye memorias del incidente).
Evite lanzar expresiones como: "¿Qué te pasa?" o gritarle. Así no le va a decir nada. Va a saber que lo que está haciendo es inadecuado, pero va a sentir temor de denunciarlo. Va a seguir escondiéndolo, máxime si es un niño/a vulnerable (con baja autoestima o que ha sido sobreprotegido).
No hay que olvidar que hay muchos factores psicológicos que influyen. Esto es una dinámica donde la persona que tiene más poder (edad, conocimiento, autoridad) se impone. De allí que, pone el ejemplo, entre una niña de 25 años con Síndrome de Down y un niño de 14 que no tiene esta discapacidad hay una desigualdad de poder. El domina.
Recuerde que el/la agredido/a se halla en una encrucijada, una ambivalencia, dado que por lo general alguien que comete abuso sexual en contra de u niño/a es una persona conocida del/la abusado/a. Y "es muy difícil para él acusarlo cuando es la persona que lo protegió. En cierta forma el padre es una extensión del hijo y el hijo del padre. Llevan la misma sangre".
Las personas cometen el error de hablar mal del abusador. Es muy difícil abstenerse de hacerlo, es complicado, pero, hablar mal de él no ayuda al niño.