El año del dragón, que empieza hoy según el calendario tradicional chino, aportará transformaciones tanto en China como en el resto del mundo, advierten los astrólogos, que ignoran todavía si esos cambios serán benéficos o nefastos.
Pese a 50 años de gobierno comunista, la astrología tradicional china sigue estando profundamente enraizada en la población, que se dispone a celebrar por todo lo alto el advenimiento del dragón "de hierro", uno de los cinco elementos fundamentales, junto con la madera, el agua, el fuego y la tierra.
Optimistas, millones de matrimonios chinos sueñan con traer al mundo este año un niño que será protegido a la vez por el dragón, y por la cifra 2000, planteándose incluso el riesgo de un aumento de la tasa de natalidad del país.
En el calendario lunar que rige en China desde tiempos inmemoriales se suceden los signos del zodíaco año por año, siguiendo un ciclo que se renueva cada doce años. Cada uno de esos signos es representado por una de las especies animales que fueron llamadas por Buda para poblar la tierra.
El dragón es el único animal imaginario de la lista, que incluye asimismo la rata, el buey, el tigre, el conejo, la serpiente, el caballo, el cordero, el mono, el gallo, el perro y el cerdo.
"Este año estará marcado por grandes acontecimientos, sobre todo en China", pronostica Gu Changwen, bonzo del monte Wutai (norte), uno de los grandes santuarios del budismo. "Es un año propicio para los chinos: el país va a seguir desarrollándose y la población seguirá enriqueciéndose", dice.
El dragón es considerado como el más prestigioso de los 12 signos del horóscopo chino, "pero a veces se enfada, y en tal caso podría haber graves inundaciones, ya que él reina sobre las aguas", explica el monje.
En el resto del mundo, el año habrá acontecimientos graves, agrega Gu, que no descarta "guerras y catástrofes naturales". En el siglo que termina, los años del dragón vivieron acontecimientos como la batalla de Verdún (700.000 muertos) en 1916 y la invasión de Europa central por la Alemania nazi (1940).
"El dragón es el poderío por excelencia. Puede rivalizar con todos los animales puesto que reúne varios elementos: el cuerpo de la serpiente, las escamas del pez, las patas del gallo y las astas del ciervo", cuenta Gu.
En China, el nuevo año podría aportar grandes cambios políticos. Para respaldar esta afirmación, el bonzo señala que "el dragón es la encarnación de China. El primer emperador Qin Shihuangdi (221-207 AC) lo utilizaba ya como símbolo de su poderío".
Gran parte de la población china comparte esa creencia. "Acuérdese de 1976", dice, Diao Ming, chofer de profesión. "Ese año (también del dragón) tres astros se extinguieron", recuerda Diao, refiriéndose al primer ministro Chu En-lai, al mariscal Zhu De y al presidente Mao Tse-Tung, que fallecieron los tres en 1976, año en el que además perdió el poder la llamada "banda de los cuatro" y se produjo el terremoto de Tangshan (240.000 muertos).
Los acontecimientos de 1976 desembocaron dos años más tarde en la llegada al poder de Deng Xiaoping (nacido por lo demás un año del dragón).
No obstante, hay que señalar que cada año aporta su lote de riesgos para los nativos del signo en vigor, sea cual fuere éste. Cuando les llega el turno, muchos chinos llevan durante todo el año un cinturón rojo, que se considera los mantiene "amarrados" a la tierra, y les evita ser llamados al más allá.
Dos personalidades del régimen, el presidente del Parlamento Li Peng y el primer ministro Zhu Rongji nacieron bajo el signo del dragón (ambos en 1928), de manera que este año tendrán que ser cuidadosos.
Entre las personalidades de la historia nacidas bajo el signo del dragón puede citarse a Juana de Arco, a Jean-Jacques Rousseau, a Sigmund Freud, al mariscal Tito y a Salvador Dalí.