Variedades

El antojo que no antoja

La noche antes de escribir esta columna fue de esas en las cuales casi no se puede conciliar el sueño. Pasé más de la mitad del tiempo mirando el techo, y es que fue...


La noche antes de escribir esta columna fue de esas en las cuales casi no se puede conciliar el sueño. Pasé más de la mitad del tiempo mirando el techo, y es que fue justo al poner la cabeza en la almohada que mi mente decidió activarse, durante esas horas vinieron a mí miles de pensamientos.

Mientras daba vueltas, en algún momento de la noche recordé un comercial de los años 80 en el que una mujer embarazada despertaba a su esposo en el medio de la madrugada por un antojo de pepinos.

Todos hemos escuchado de aquella fase por la que pasan las embarazas, usualmente estos antojos consisten en alimentos y combinaciones sumamente extrañas y otras veces les surgen deseos por comidas que ni siquiera considerarían probar, de no estar en estado. Una amiga me contó que ella constantemente se antojaba de comer helado con papas fritas, vaya usted a saber qué provocaba deseos por semejante combinación. Otra que siempre ha sido muy cuidadosa de su dieta sufrió meses de antojos fuertes por hamburguesas, este se convirtió en su plato número 1 durante el embarazo, y lo ordenaba en cuanto restaurante visitase.

 

Recuerdo que mi mamá me contaba que a ella le daban antojos de pizza, que mi papa complacía y salía a conseguir (en aquellas épocas donde el servicio a domicilio no era común) y que una vez que la misma era colocada frente a ella le provocaba asco y no se comía ni un bocado.

Otra conocida que es casi vegetariana sufrió durante esos meses de fuertes antojos de embutidos y chorizos y no le quedó más remedio que ceder ante ellos. Una vez también escuché a una chica comentar que durante su embarazo llegó a comerse hasta 4 barras de Snickers por día. Al revés fue el caso de otra amiga carnívora y devota a los asados que tuvo que dejar de comerlos porque le revolvía el estómago la sola presencia de la carne frente a ella, y a la que además le daban antojos de limón con sal (sí leyeron bien). La mayoría, además, coincide en fuertes deseos por los dulces en general.

Existe también el otro lado de la moneda, conozco algunas pocas que han pasado por barriguitas que dicen que esto es un mito y una excusa de algunas para comer cuando y cuanto desean. Leyendo un poco encontré información que indica que los antojos durante el embarazo tienen mucho que ver con lo que necesita o le hace falta al cuerpo de la mujer para lograr formar o alimentar a un nuevo ser y como soy de la opinión de que la naturaleza es sabia, creo que estos son muy reales.

 

Mis respetos y simpatía por todos aquellos hombres víctimas de las hormonas que han tenido que despertarse a satisfacer antojitos de madrugada, espero que por lo menos no hayan sido de pepinos.


fecha edicion
old id
949674
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América