Variedades

El arte de la invitación


Este artículo tiene la intención de contestar a las amables lectoras que me han escrito solicitando consejo sobre la forma correcta de manejar el tema de las invitaciones de boda.
Las invitaciones habitualmente se mandan a hacer entre seis y cinco meses antes de la boda, cuando ya se tienen confirmadas la fecha y hora de la ceremonia religiosa, el lugar donde se efectuará el evento y el número total de invitados.
El estilo de las invitaciones dependerá de la formalidad de la recepción que se brindará después de la ceremonia. Para confeccionar, redactar y titular las invitaciones existen algunas pautas marcadas por la costumbre, además del protocolo impuesto para estas ocasiones Con el paso de los años las modas han cambiado, así mismo los estilos, colores y materiales de las invitaciones, por lo que no hay que restringirse a lo tradicional: lo más importante es tomar en consideración qué tan formal es el evento y, sobre todo, los gustos de cada quien.
Una buena sugerencia es que antes de elegir y mandar a hacer las invitaciones, tengan primero la lista final de los invitados.
Siguiendo las normas de protocolo, una tarjeta de invitación fina debe llevar además del sobre una envoltura o cubierta de celofán para que no se ensucie o deteriore mientras es transportada. Debe estar escrita mano, con una caligrafía profesional. El uso del doble sobre, aunque es bastante común, no es necesario. Las más elegantes son las blancas o ligeramente cremas, impresas en negro o grabadas.
Últimamente se ha generalizado mucho el uso de una pequeña tarjetita junto con la invitación , en donde se indica el nombre del establecimiento comercial en el que se han elegido los regalos. Esta medida se hace con el fin de facilitar la compra a los invitados y no es mal visto, pero a mí personalmente no me gusta, ya que prefiero que cada quien regale lo que quiera y pueda. Entiendo lo práctico de la pre selección, pero no creo en quitar la espontaneidad a los invitados y la libertad de gastar lo que esté al alcance de cada uno.
Pienso que esta tarjetita debe incluirse solamente a los familiares y personas de mucha confianza, pero como todo, es una decisión muy personal.
Las invitaciones a una boda se deben repartir con un mes de anticipación como mínimo. Hay personas que en el nerviosismo del momento las envían con demasiada antelación, lo que podría ocasionar que los invitados la extravíen o se olviden del evento, pero si las entrega muy tarde, una o dos semanas antes, puede pasar que no tengan tiempo para organizarse, que tengan otro compromiso o que se sientan invitados de última hora.


fecha edicion
old id
143570
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América