Adonaí Rivera se define como una persona mística, que lleva una vida sedentaria y que se abstiene de usar la tecnología moderna como el internet, los correos electrónicos y los celulares complejos.
Su mundo lo llena la naturaleza, la belleza de las mujeres que retrata, la pintura, lo autóctono de su tierra y en especial la conexión que tiene con el Ser supremo.
Sus lienzos son el mejor medio de comunicación, para expresar un lenguaje más humano y cálido.
Explora en la introspección, para inspirarse y plasmar en sus obras las imágenes que emergen de su cabeza y brotan de su ser. En las obras se reflejan los sueños y los viajes astrales, que se conjugan en su imaginación con el cosmos, el paraíso y la vida animal.
La intención principal es dejar que "los colores describan en la tela ese cambio poético que día a día se hace presente y que a veces no percibimos", describe el autor sobre su exposición "Naturaleza figurada en otros Horizontes".
Al artista, orgulloso de sus raíces santeñas, le encanta pintar en los lugares retirados de La Villa, donde explora la influencia cultural que se respira en esa provincia, para armar sus bastidores y empezar a trabajar por todo lo largo.
Busca crear escenarios que transmitan un amor idílico por la patria. Por esta razón, sus obras plasman la abundancia de peces que acompaña a las féminas y los rodea con las palmeras y los árboles que acogen a palomas que aletean en un vuelo por estos bosques mágicos.
La exposición tiene como elemento principal el agua gratificante, que se estremece con el aire y se calienta con el sol.
El mensaje subliminal es cuidar lo que nos nutre y que es la fuente principal de vida en el universo.
Los animales parecen tener una comunicación musical entre sí y mantienen un idilio con la naturaleza.
Rivera crea varias texturas, con pinceladas de colores brillantes que parecen estampados, relieves, tramos y cortes , donde le pone a cada cuadro un toque final con manchas blancas muy "caprichosas".
El artista dispersa la gama de colores del óleo y lo diluye como agua que deja su rastro perenne en algunos de sus cuadros.
La trama las relatan los animales o en algunos casos, la mujeres semidesnudas que están cubiertas únicamente con capas de encaje que invitan a la fantasía y a la protección y conservación de lo que nos rodea.
Es la misión, como profesor, mostrar la evolución de las artes plásticas. Comenta como docente, que la pintura y los trazos deben tener un sentimiento y no copiar un paisaje, sin que se note el proceso y la evolución creativa del artista.
Desde los seis años, reconoció el amor por la pintura y se encaminó por completo hacia el arte. Realizó sus estudios desde 1976 hasta el 1981 en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura del Instituto de Bellas Artes (INMA), en México D.F.
Para inspiración a quienes incursionan en las artes plásticas, asegura que el arte sí le ha rendido frutos.
Ha participado en más de 100 exposiciones, de las cuales 15 han sido individuales. Tiene una trayectoria de 33 años pintando profesionalmente.
Sus obras se encuentran dispersas en países como España, Estados Unidos, México, Uruguay y Brasil.
La exposición de Adonaí Rivera, deja en claro la responsabilidad que cada uno tiene por conservar la naturaleza, y cumplir el compromiso que tenemos con el Ser que la creó.