La miel empalaga y puede convertirse en dulce veneno para atrapar a incautos. El vivo ejemplo, la Sra. Teresa y su hijo Sócrates.
Supersticiones, elucubraciones, conjuros, sombras, velas, ideas malsanas que germinan en la mente de personas débiles que a la vez son víctimas y verdugos, lugares donde ocurren muertes de extraña e inexplicable manera, gente que se presta para hacer daño a otros y queda presa en una red de maldad que la marca para siempre. Y se goza en ello...
Un drama con una fuerte sazón de suspenso, salpicado con morbo, debilidad de carácter, inseguridad, vacíos, miedos y maleficio que nace y crece al abrigo de las sombras. De todo eso tiene un poco “La cuna del mal”, pieza de arte escénico que estrenó el pasado 9 de abril en la Sala Mojica del Teatro La Quadra, con la actuación especial de Elisa Fernández como la señora Teresa Leira, una vieja taimada que vende una imagen de vecina ejemplar, cariñosa, preocupada por el bienestar de los demás. Y, en los papeles estelares la actriz Yimara Pérez Poiko y el actor Enrique Pareja.
Inspirada en El bebé de Rosemary, esta obra presenta a una pareja de recién casados que estrena apartamento, su vida se trastoca y su luna de miel se convierte en toda una odisea, cuando entran en su vida dos personas en las cuales anida el mal: Teresa Leira y su hijo Sócrates (interpretado magistralmente por Abdiel Tapia).
Muertes, miedo, prácticas satánicas, engendros diabólicos...todo lo que cabe en las mentes débiles y alejadas de Dios va cobrando cuerpo.
Ficción y realidad se mezclan en esta especie de arena movediza que amenaza con tragarse a la ingenua esposa. Al punto que llega un momento en que no sabe cuáles son las fronteras de la realidad y la imaginación, de los sueños y lo real, del bien y el mal, en que desconfía de todo y de todos, porque, cualquiera, cualquier cosa, en cualquier momento le puede jugar una mala pasada y el llanto del anhelado hijo podría convertirse en un aullido u otro sonido macabro, como la insana mente de la familia Leira.