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El Centenario del Nacimiento de Otilia Arosemena de Tejeira

Creía que la democracia debía afectar la vida diaria y rectificar los males de la sociedad actual.


EL centenario del nacimiento de la Profesora Otilia Arosemena de Tejeira evoca en mí el recuerdo de una panameña de quien podría decirse con toda propiedad que llevaba la patria dentro del corazón. Los afanes de su vida son un testimonio irrebatible de esa presencia permanente en la vida institucional del país. Y este acontecimiento nos ofrece a la vez la oportunidad de ahondar en el significado de sus conceptos, los cuales la llevaron a desarrollar un estilo de vida definido por la autoexigencia y las obligaciones.
De sobra era conocido su temperamento. Todo su aspecto, sus gestos, su manera de hablar irradiaban optimismo, energía y lucidez, así como sus escritos. Enemiga de perder el tiempo, era una especie de cazadora de talentos, directa en el trato y dispuesta siempre a actuar. Al individuo, decía, hay que producirle choques emocionales para que piense. Sin embargo, debajo de esa fuerte caracterización estaba la educadora y su preocupación por el ser humano dondequiera se encuentre.
Nació en la ciudad de Panamá el 9 de diciembre de 1905. Sus padres fueron Constantino Arosemena y Alejandrina Rojas. A los 8 años quedó huérfana de padre. Hizo sus estudios primarios en su ciudad natal y ejerció como maestra en la isla de Taboga y en la ciudad de Panamá. Mediante una beca ingresó a la Universidad de Columbia, en New York, el año 1925, de donde regresó al país con una licenciatura en ciencias y una "Maestría of Arts" con especialización en educación.
Otilia fue una innovadora en la educación. Ya en 1930 decía: "la importancia del educador no reside tan sólo en lo que hace en el aula, sino en su manera de pensar y en sus convicciones". Es así como bajo su liderazgo se creó la Escuela Nueva Federico E. Libby, de la cual fue su Directora entre los años 1930 y 1933. Desde allí hizo acopio de sus experiencias en cuanto a enseñanza moderna, cuyos principios defendió en folletos, artículos y en su cátedra en la Sección Normal del Instituto Nacional.
Se interesó siempre por los problemas de la mujer panameña. Este interés la llevó a involucrarse en el movimiento feminista nacional que a través del Partido Femenino, del cual fue su Secretaria General en 1937- y 1938, junto con otras distinguidas mujeres, forzó el reconocimiento del derecho a votar de las panameñas.
Otilia Arosemena de Tejeira creía en la democracia. Desde esa base, en estrecha colaboración con George Westerman, demandó el derecho a la educación de las minorías antillanas.


Nada la apartó de su propósito que consistía en afirmar su creencia en la educación. En uno de sus últimos escritos decía: "El nivel de educación y la práctica de la participación en la vida ciudadana forman cada nación. El aprendizaje, desde el nacimiento hasta la muerte, es educación permanente, requiere constante superación; la búsqueda del bien común, satisfaciendo las necesidades básicas de los distintos grupos que la integran, acercarán cada nación a la justicia y la democracia". Su influencia se extendió más allá del aula. Creía que la democracia debía afectar la vida diaria y rectificar los males de la sociedad actual. En un sentido práctico, Otilia consideró a las personas en una democracia como fines en sí mismas.
En 1978 creó el Comité Panameño por los Derechos Humanos para contrarrestar los desmanes de la dictadura castrense. Este comité propició las primeras investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos en Panamá, a cargo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la O.E.A.
Desempeñó cargos de elevada responsabilidad a nivel nacional e internacional; quizás fue la panameña que más representaciones del país llevó al exterior. Elegida mujer de las Américas en 1967; fue la primera mujer Decana de una facultad en la Universidad de Panamá en 1954. Presidió la comisión de Estudios de la Educación Nacional- primer estudio integral del sistema- 1947 a 1950. Como coronamiento de su trayectoria en educación fue miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, con sede en París en 1962.
Como ensayista de primer orden, según el escritor y pensador panameño Rodrigo Miró, Otilia nos dejó una profusión de obras dispersas que abarcan desde el tema educativo hasta el tema social; siempre planteados con la franqueza y la claridad que le eran propias.
La reflexión sobre la vida y el pensamiento de Otilia Arosemena de Tejeira puede depararnos la seguridad de que la promoción de valores entre la juventud como los que ella representa, contribuirán a enrumbar al país por mejores senderos.

 

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212761
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América