Por si no lo sabías, ser morena es una ventaja. Resulta que el pigmento que le da el color a la piel, llamado melanina, es a la vez un factor de protección contra el sol, pues impide que los rayos ultravioletas ajen la piel.
Eso no quiere decir que si eres morena no tengas que usar bloqueador solar. Sí lo requieres y debes distribuirlo uniformemente sobre tu piel y cada dos o tres horas aplicarlo de nuevo, para asegurarte de que su efecto benéfico se mantenga.
Otra información útil sobre la piel y el sol es que los filtros solares aconsejables varían según la edad y tipo de piel. Desde la infancia a la pubertad deben usarse aquellos con índice de protección (IP) superiores a 40. Para la gente adulta con piel clara que no se broncea y sólo enrojece, los mejores son con IP 35 o superior y para los que tienen pieles que se broncean fácilmente, se recomiendan filtros a partir de IP 25.