En efecto, la Organización Mundial de la Salud señala que:
Se estima que 5 a 10% de las muertes por causas respiratorias pueden estar asociadas al asma u obstrucción bronquial.
Las tasas de mortalidad general se estiman entre 0,8 y 5,6 por 100,000 en América Latina y se observó un aumento en los últimos diez años.
Entre 4 y 32% de los niños/as tuvieron episodios de sibilancias en los últimos 12 meses.
El número y la frecuencia de consultas y de hospitalizaciones por asma están en aumento.
Por lo tanto, el conocimiento del asma, tanto por el personal de salud como por los pacientes y sus familiares, se considera una estrategia fundamental para el control de esta enfermedad.
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas; dicho en otras palabras la inflamación permanente de los bronquios ocasiona los episodios recurrentes de síntomas como las sibilancias, la disnea, la opresión torácica y la tos, especialmente por la noche y en la madrugada.
Las sibilancias son el ruido provocado por el paso del aire en los bronquios obstruidos por la inflamación, la reactividad aumentada de estos bronquios y las secreciones; la tos tiene las mismas causas. La disnea es el movimiento del tórax ("pecho" rápido y visible (hueco arriba, entre y debajo de las costillas), como la opresión torácica ("ahogo") es el resultado del esfuerzo para compensar esta dificultad para respirar. En general se encuentran antecedentes familiares de asma en Panamá. El asma se exacerba durante la estación lluviosa.
El asma no se cura pero puede ser controlada efectivamente en la mayoría de los pacientes. El tratamiento más efectivo es prevenir la inflamación eliminando los factores causales: polvo, humedad, humo, ácaros (cambio frecuente de ropa de cama y supresión de los peluches), animales (cucarachas, gatos, perros, aves), productos químicos y otros factores individuales. En ocasiones es necesario tratarlo con medicamentos.
El objetivo del tratamiento del asma es lograr su control, el cual se define como exacerbaciones ("crisis" poco frecuentes con ninguna visita al Cuarto de Urgencia y ninguna limitación en las actividades como juego y ejercicio.
Ninguna medicación o un mínimo de beta2 agonistas inhalados según la necesidad. El beta2 agonista de acción rápida disponible en Panamá y muy efectivo es el Salbutamol (Ventolin, airomir, Salbulin, Broncomat) en inhalador de dosis medidas ("bombita") o para inhaloterapia. Actúa como broncodilatador ("abre los bronquios") y por eso se utiliza para cortar la crisis de asma 2 inhalaciones o una inhaloterapia hasta 3 veces con 20 minutos de intervalos y evaluación permanente de la respuesta. El paciente debe disponer de su Salbutamol permanentemente y utiilizarlo cuando sea necesario, si no responde a la primera o segunda inhalación debe acudir a su médico.
El asma persistente (según diagnóstico del médico tratante) sólo es controlada por un tratamiento para suprimir o revertir la inflamación con corticoides inhalados. La administración de los corticoides inhalados en dosis adecuadas ha permitido obviar o disminuir los efectos negativos de los corticoides como el retraso de crecimiento, el síndrome de Cushing, la diabetes, la hipertensión arterial; pero deben ser indicados y evaluados periódicamente por el médico tratante. En Panamá existen: la Beclometasona (Becotide, Qvar, Becloasma), la Fluticasona (Flixotide) y la Budesonide (Pulmicort). En el asma inducido por ejercicio se puede utilizar también el Cromoglicato de sodio (Intal, Cromo-asma). En ocasiones puede ser necesario complementar el uso de corticoide inhalado con broncodilatadores como el Bromuro de Ipatropium (Atrovent), los Beta2 de acción prolongada como el Formoterol (Foradil) las Teofilinas de liberación prolongada (Teo-bid, Nuelin tabletas), los Inhibidores de leucotrienos (Singulair).
En el asma grave persistente o para una crisis grave de asma, puede ser necesario el uso de un curso de corticoides orales cuya dosis depende del peso del paciente.
Los más utilizados son la Prednisona (Mecorten), la Prednisolana (Medrol, Fisopred) y la Metilprednisolana (Prelona).
NO SE USAN ANTIHISTAMINICOS NI ANTIBIOTICOS.
Recordar que se trata al paciente y no a la enfermedad: si bien los medicamentos para el asma son los indicados arriba, la dosis, frecuencia de administración y combinación de medicamentos pueden ser adaptadas a cada paciente según la clasificación de su asma: leve o intermitente, leve persistente, moderada o severa persistente, y su evolución. En efecto, el paciente puede pasar de una clasificación a otra a medida que se controla su asma. En el asma leve no se requiere de medicamentos antiinflamatorios preventivos, sólo de beta2 antagonistas de acción corta a demanda.
EN el asma persistente leve (antes llamado "moderado" es necesario agregar tratamiento antiinfalamatorio preventivo diario como el cromoglicato inhalado o un corticoide inhalado.
En el asma persistente moderado o severo es necesario agregar un corticoide inhalado y asociar eventualmente con beta2agonista de acción prolongada, teofilina de liberación sostenida o antileucotrieno y evaluar el requerimiento de corticoides orales. En estos casos es importante que sea avaluado/a por un (a) Neumólogo/a pediatra.
Nuevamente el control efectivo del asma depende del conocimiento del/la paciente de su cuerpo y de su enfermedad, del control que puede tener sobre los factores de riesgo, de sus medicamentos: presentación, dosis, administración, efectos positivos y negativos. El/la médico tratante, la familia y el grupo en el cual se desenvuelve (escuela, club cultural o deportista), deben brindar todo el apoyo para este control.