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“El vía crucis de María Elena”


Dicen que la justicia es ciega, y que en otros casos tarda pero llega. No obstante, ninguna de estas dos aseveraciones es cierta en el caso de María Elena, una indígena mexicana víctima de un sistema judicial corrupto y racista.
María Elena es la protagonista del documental "La pasión de María Elena", el cual fue premiado en la versión de este año del Festival de Guadalajara como mejor largometraje. El mismo fue presentado este viernes por primera vez en Panamá en una proyección especial que se llevó a cabo en los Cines Alhambra de Vía España y que fue organizada por el Sundance Institute y Earth Train Organization.
Esta última es una Organización No Gubernamental (ONG) dedicada a la promoción y enseñanza de las técnicas relacionas con la realización de documentales, y a la promoción de los derechos humanos y el desarrollo sostenible.
La cinta, escrita y dirigida por la mexicana Mercedes Moncada Rodríguez, fue financiada en parte por el Sundance Institute Documentary Fund y la misma formó parte de la Sección Internacional de Documentales del Sundance Film Festival 2003.

El documental, que dura poco más de una hora, narra la historia de María Elena, una indígena mexicana de la etnia Rarumari que pierde trágicamente a uno de sus hijos en un accidente de tránsito.
Con esta muerte inicia para María Elena un vía crucis que la distanciará de su comunidad natal y que la hará padecer los abusos de un enviciado sistema judicial que no tiene reparos en favorecer a una familia adinerada, a la cual pertenece la descuidada conductora que atropelló al niño, sobre una acongojada madre divorciada, que para rematar pertenece a un etnia humilde y discriminada.
La película empieza con un ritmo lento, pausado, casi monótono, mediante el cual la cineasta sumerge al espectador en el "tempo" de la protagonista, quien vive en un mundo distante, apartado de las grandes urbes por los picos de la cercana sierra.
Como lo explicó la propia Rodríguez, quien estuvo presente en la proyección del filme, hacia mitad de la cinta se da inicio a la batalla legal de María Elena, quien conduce una cruzada muy personal que solo tiene cómo objetivo que la mujer responsable de la muerte de su hijo admita su culpa.
A medida que avanza la trama, María Elena se da cuenta que ha sido la víctima de las artimañas legales de la policía mexicana, así como de la incapacidad de su propio abogado.
Hacia el final de la película la protagonista regresa desilusionada a su tierra natal al no haber obtenido la justicia con que tanta desesperación buscaba en los tribunales de la ciudad. Su único consuelo es su niño recién nacido, del que está absolutamente convencida de que se trata de la reencarnación de su hijo muerto.
La joven directora comentó que llegó a pensar que con la proyección del documental en México se iba acelerar el caso de María Elena, más no fue así. "El problema de los derechos humanos, por lo menos en México, es complejo, lo sobrepasa la realidad", subrayó.

Para la proyección de este documental se contó con la visita, su primera a Panamá, de Meredith Lavitt, quien desde hace 10 años labora en la organización del Sundance Institute y que en la actualidad es directora asociada del Documentary Film Program de dicha institución.
Como una película "poderosa y poética que hace preguntas muy importantes" acerca de los sistemas judiciales vigentes y que da "voz a las comunidades marginales" calificó Lavitt el debut como directora de Rodríguez.
"Pensamos que muchos de los temas que se presentan en este filme se podrían aplicar a Panamá y por eso decidimos que sería buena idea presentarla aquí", agregó.
Para Lavitt el documental, que fue filmado en formato super 16 mm, combina con "mucha belleza la voz personal y artística" de la joven directora con temas que aunque están muy arraigados en la realidad mexicana tienen "una resonancia global".

 

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125883
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América