Un director que soñó con ser delincuente, Luis Ortega, y un actor que jamás se había puesto delante de una cámara, Lorenzo Ferro, han logrado el mayor éxito del cine argentino del año, "El Ángel", un thriller que convierte a un célebre asesino múltiple en una estrella pop con rostro angelical y rizos de oro.
"Más que un transgresor es un personaje que no entiende las reglas, para él es más importante la sensación de estar vivo que el botín", ha señalado a EFE el director.
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Ortega (Buenos Aires 1980) ya dirigió para la televisión una serie sobre la familia Puccio, dedicada al secuestro y la extorsión, y cuya historia también fue llevada al cine por Pablo Trapero, y ahora se inspira en el caso de Carlos Robledo Puch, encarcelado a los 20 años por 40 robos y más de once crímenes cometidos entre 1971 y 1972.
Para hacer esta película, Ortega no quiso conocer al verdadero asesino, que hoy tiene 66 años y lleva 46 en prisión. "Ya no es el niño que hubiese querido conocer", asegura.
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En realidad el filme tiene más de autobiográfico que de la biografía del asesino, en el sentido de que explora ese deseo de libertad que a veces va más allá de lo aconsejable. “A esa edad la muerte es algo que está muy lejos, yo nunca pensé en ella como algo real; nunca maté a nadie, pero uno experimenta con su propia mortalidad”.