En la Guerra del Golfo, un grupo de soldados es utilizado para un tenebroso experimento. Uno de ellos descubre la trama criminal detrás, mientras se arma un plan para que una oscura organización llegue a la Casa Blanca.
Mientras que la nación estadounidense observa detenidamente la campaña política presidencial que desembocará en el día de elecciones, un soldado intenta desenmascarar la conspiración detrás de la misma, una conspiración que pretende destruir la democracia misma.
El Mayor del Ejército de Estados Unidos, Bennett Marco (Denzel Washington) no puede dormir bien... y no quiere hacerlo. Marco pasa sus días dando inspiradores discursos sobre la emboscada a su pelotón en el desierto de Kuwait y el comportamiento heroico del Sargento Raymond Shaw (Liev Schreiber), quien ganó la Medalla de Honor por salvar la tropa de Marco.
Pero durante la noche, los recuerdos que Marco tiene sobre lo sucedido en el desierto se tornan siniestros y aterradores.
Y Marco se pregunta si los dos soldados que murieron en el combate tuvieron destinos más tenebrosos que los oficialmente reportados y si Shaw no es el glorioso héroe que todos piensan que es.
Cuando Shaw se perfila como un candidato fijo para la vicepresidencia, bajo el dominante pulgar de su controversial madre, la Senadora Eleanor Prentiss Shaw (Meryl Streep), Marco se ve obligado a actuar ante sus crecientes sospechas.
A pesar de que los oficiales militares ponen en duda su juicio y a la red de seguridad cada vez mayor que rodea a Shaw, Marco intenta desesperadamente descubrir la chocante e inimaginable verdad antes de que la carrera por la Casa Blanca sea ganada.
Johnathan Demme es uno de esos realizadores estadounidenses que tanto pueden trabajar dentro como fuera del sistema de Hollywood sin perder una mirada lúcida sobre la actualidad. Además de ser un documentalista importante y especialmente dedicado a temas políticos, es también el director de films como "El Silencio de los Inocentes" y "Filadelfia", donde el entretenimiento y la profundidad psicológica van de la mano.
Aquí, sin llegar a las alturas de esas dos películas, realiza una operación interesante. La película es un "remake" de un clásico de los 60 donde los malos eran los comunistas, pero aquí quienes quieren apoderarse del mundo y la mente de sus habitantes son las grandes corporaciones. Lo que hace cuarenta años era un entretenidísimo disparate, ahora es realmente aterrador.
Lo mejor de la película, además del "cuento", es Meryl Streep, que construye un personaje siniestro que no lo parece. Mérito de la actriz, que parece el centro del filme y de un director a la vez hábil e inteligente.