El español es un idioma envidiable. Hablado en más de veinte países y en cuatro de los cinco continentes del orbe, la lengua de Cervantes ha sobrevivido al paso del tiempo a través de un milenio y se apresta a continuar viva, luchando contra las influencias extranjerizantes desde el punto de vista lingüístico, ante el avance incontenible de la terminología y, como lo creía firmemente Dámaso Alonso, contra el factor geográfico, es decir, contra el riesgo de desintegración, que el filólogo español consideraba el mayor peligro salvado por nuestra lengua.
Afortunadamente, el español goza de un estado de salud satisfactorio, con variantes y acentos regionales que no representan gran dificultad para comunicarse con cambios léxicos muy escasos que de ninguna manera amenazan la existencia del idioma, sobre todo, porque existen veintidós academias, las cuales velan por el buen uso y la conservación del idioma, así como por la difusión de sus valores literarios.
Enriquecido grandemente por los baluartes de las letras hispanas (pienso en la majestuosidad de Neruda, Rubén Darío, Bécquer, Gabriela Mistral, Cela, Vargas Llosa, Paz, amén de los clásicos españoles y otros), y por el repertorio léxico popular, académico, científico y regional, nuestro idioma, en todos los países donde se le emplea como lengua oficial o secundaria, más factores convergentes que disociadores, entre los cuales tiene prominencia el Diccionario de la Real Academia, que es el resultado del esfuerzo mancomunado de la Asociación de Academias de la Lengua Española, cuyos integrantes, con criterio científico y lingüístico, procuran recoger la realidad de la lengua viva en sus diferentes países, para ofrecer a la comunidad hispanohablante un compendio actualizado del repertorio léxico-semántico.
Por tal motivo, Panamá fue sede, en los pasados días del mes de febrero, del II Encuentro Centroamericano de Academias de la Lengua, reunidas en la Academia Panameña de la Lengua con el fin de elevar consultas dirigidas a la confección del próximo diccionario, cuya versión sería la vigésima segunda, y el cual es sumamente esperado, porque, además de ser el primero del nuevo milenio, constituirá un documento valioso -como todos los anteriores- donde los estudiosos podrán percatarse de los cambios semánticos, léxicos, ortográficos, de carácter diastrático y diatópico que se presentarán como resultado de la renovación y evolución del idioma y de la consulta que, con muy buen acierto, ha mantenido la Real Academia Española.
En esta ocasión, la anfitriona fue la poetisa, crítica literaria y destacada lingüista panameña, doña Elsie Alvarado de Ricord, Directora de la Academia Panameña de la Lengua y reconocida ampliamente en el mundo hispánico por su contribución a los estudios del español.
La Dra. Alvarado de Ricord recibió a los distintos delegados de las Academias centroamericanas, así como a los representantes de la Real Academia, que en un gesto de acercamiento y de mayor convivencia entre América y España propicia la celebración de encuentros como este.
Tuvimos la oportunidad de asistir a una cena de honor que la Academia ofreció a tan distinguidos y cultos huéspedes, entre los cuales figuraban don Gregorio Salvador, Vicedirector de la Real Academia Española y Presidente de la Asociación de Academias; don Humberto López Morales, Secretario de la Asociación y encargado de la correspondencia y las actas de la insigne corporación; don Alfredo Martínez, Director de la Academia de El Salvador, así como los doctores Adolfo Constenlat, lingüista costarricense, dedicado al estudio de lenguas indígenas ; Atanasio Herranz en representación de la Academia Hondureña, miembro de la Comisión de Lexicografía de la Institución y estudioso, también de las lenguas indígenas, así como el poeta y ensayista nicaragüense, don Guillermo Tablada y doña Guillermina Herrera, Subdirectora de la Academia Guatemalteca.
Al acto asistieron, además, académicos panameños, entre ellos don Renato Ozores, don Dimas Lidio Pitty, don José Guillermo Ros-Zanet, don Pablo Pinilla Chiari y doña Isabel Barragán de Turnar, así como otras personalidades.
El sábado12 de febrero se celebró una sesión plenaria con asistencia de académicos locales y de los distinguidos visitantes, quienes presentaron informes y adelantaron conversaciones sobre el Diccionario de Americanismos y el Diccionario de Dudas que próximamente publicará la Real Academia.
Aplaudimos la iniciativa tanto de la Asociación como de la Real Academia, ya que dichos encuentros contribuyen a estrechar más los lazos de unión entre la comunidad hispanohablante, al tiempo que permiten un acercamiento a la realidad lingüística de los pueblos americanos y, por supuesto, a la del pueblo español.
En tal sentido, queremos destacar la labor de la doctora Elsie Alvarado de Ricord, quien en los primeros meses de 1999, estuvo incorporada a las sesiones de trabajo para la confección del Diccionario de Americanismos, tan anhelado y necesario en el mundo hispánico.
De igual manera, felicitar a la Academia Panameña de la Lengua por su constante labor de orientación en todo lo concerniente al uso correcto del idioma, tarea esta que se da a través de consultas telefónicas, escritas o personales, así como también a través de conferencias y seminarios como el que recientemente, el 4 de febrero se dictó con relación a la nueva Ortografía de la Lengua Española y al cual asistió un numeroso público, conformado por periodistas, educadores, funcionarios estatales y personas preocupadas por el luso correcto del idioma y su conservación. Los asistentes desbordaron el salón de actos de la Academia y como no pudieron entrar todos, se dictará nuevamente, para lo cual ya se iniciaron las inscripciones. Como se sabe, la entrada es gratuita.
Esta jornada, al igual que la del Encuentro Centroamericano de Academias, revitaliza el idioma y sirve para palpar de cerca la situación actual de la lengua, porque permite conocer las dudas, dificultades y la cambiante realidad linguistica en la que nos movemos los casi tres millones de panameños y, en un nivel más global (para globalizar también la expresión) los más de cuatrocientos millones de hispanoparlantes del mundo.