CADA AÑO a las doce de la medianoche del 31 de diciembre, en nuestro país hay un ritual que desde hace tiempo se viene realizando sin interrupciones: la quema de muñecos.
Esta modalidad por su importancia, reviste características únicas.
Cuando las personas desarrollan este ritual, generalmente lo hacen buscando el favor del elemento, fuego, que representa la iluminación y el esclarecimiento, la purificación y la fuerza de la vida, la salud; él es el que contiene el poder de la fuerza espiritual, es la energía, la pasión y la acción.
los alquimistas consideraron el fuego como un "agente de transformación", pues lo que nace de él, a él vuelve.
Con sólo decir: "faltan cinco para las doce que el año va a terminar", como dice la popular canción del panameño Gabino Pampini, a muchos, probablemente, su cabeza les comenzará a dar vuelta. Hay un año más que se va y otro que vendrá y que nos lleva a la reflexión sobre lo que quedó atrás y lo que está por venir; sobre aquellas metas y proyectos aún no concluidos.
¡Un abrazo fraternal y Feliz Año Nuevo!
La tradición, que se repite cada "noche vieja", congrega a las familias o incluso motiva la unidad de habitantes de barriadas populares para lograr la mejor representación de situaciones de orden nacional o internacional. Los muñecos de trapo arderán justo a la medianoche, para olvidar lo malo que ha ocurrido en 2004 y recibir de la mejor forma el nuevo año.
Esta norma señala que los manipuladores de alimentos deberán someterse a un control anual de salud, a fin de obtener su carné que los habilita para la actividad que ejercen.