Los ricos y famosos de Panamá figuraron en los actos protocolares para la transferencia del Canal, realizados el pasado lunes y martes. Figuras políticas y empresariales, mandatarios y hasta un rey, acapararon la opinión pública panameña, que se dio gusto observando cada gesto, cada atuendo, cada detalle; pero si se les pasó alguno, aquí le brindamos una ayudadita:
El lunes 13, esperando la llegada al país de los Excelentísimos Señores Jefes de Estado y de Gobierno; dos periodistas, una extranjera y otra panameña, sufrieron una aparatosa "vergüenza", al caerse en momentos diferentes, frente a todo el mundo, debido a "malas pisadas". Un malentendido entre el piso y las suelas de sus zapatos, produjo el aterrizaje forzoso de ambas a pleno piso del espacioso Aeropuerto Internacional de Tocumen. Sin duda, el apuro trajo cansancio y hasta golpes innecesarios.
La noche del lunes 13, la cosa se puso mejor en el Gazebo de Amador, donde S.E. Dr. José Miguel Alemán, Ministro de Relaciones Exteriores, ofreció una verbena a los Ministros de Relaciones Exteriores y demás invitados. Allí, en un evento al aire libre, disfrutando de la veraniega brisa del mar, se pensó en todo, menos en la lluvia, que inclemente, apareció de repente, empapando a todo el mundo. ¡Sorpresa!
Y hablando de las inclemencias del tiempo, el martes el calor fue implacable, golpeando severamente a propios y extraños, que se dieron cita en Miraflores en los actos oficiales. Allá se les olvidó un par de carpas, sobre todo para los pobres extranjeros acostumbrados a otros climas, como el propio expresidente Carter y el Rey de España, que sudaron parejo. La desesperación llevó a la gente a hacer improvisados abaniquitos de papel. Muchos que llegaron ensacados, olvidaron el "glamour" y quedaron en camisas, aflojando sus corbatas y hasta sacaron sus pañuelos para cubrirse el cabello del sol. Y es que en la entrada al evento se repartieron unas cuantas "sombrillas" o "paraguas" con el logo de la transferencia para los invitados especiales, pero ¡No Alcanzaron!. Aunque por allí vieron a algunos choferes que tuvieron mayor suerte y salieron con su "paraguita" de "souvenirs".
Las felicitaciones de los mandatarios invitados, a la Sra. Presidenta panameña, luego de firmar el traspaso del Canal a Panamá, fueron de lo formal a lo efusivas. El Rey Juan Carlos le dio un tierno beso en la mano, el Presidente de Bolivia se limitó a estrecharle fuertemente ambas manos, el colombiano fue más allá y le besó la mejilla, el de Costa Rica siguió el ejemplo y le estampó un efusivo beso en la mejilla, el de Honduras, más recatado, le estrechó calurosa y fuertemente las manos y el mexicano también se inclinó por un beso respetuoso.
A muchos llamó la atención el que se le haya servido un vaso con agua al Expresidente Jimmy Carter, cuando éste ya iba por la mitad de su discurso. Pero el colmo fue que el mismo vaso con todo y agua, se lo dejaron a doña Mireya. ¡Qué detalle!
Trascendió que en el acto principal, algunos invitados no sabían dónde ubicarse. Lo insólito fue que luego de estar sentados, se les solicitó que se pararan para ser reubicados, de acuerdo al protocolo. ¡Por supuesto, que nadie hizo ningún caso!
¿Y el vestuario? Mireya lució regia. Llevó un elegante vestido crema, mangas largas, de fino estampado, y una falda que justo le tapaba las rodillas, con una ligera y coqueta abertura atrás. Los zapatos con tacón mediano, del mismo color del vestido. ¡Se lució!. En fin, atuendo, lápiz labial, peinado, accesorios y zapatos, todo realmente regio.
Fue tan histórico el momento, que figuras públicas, políticas y hasta los propios periodistas, buscaron un momento para turistear en Miraflores, "sacándose" fotos para la posteridad.
Luego de la ceremonia oficial, la Excelentísima Señora Mireya Moscoso se "rajó" ofreciendo un elegantísimo almuerzo en honor a los Exclentísimos Sres. Jefes de Estado y de Gobierno, delegaciones oficiales e invitados especiales, en el salón Las Islas de Atlapa. En la entrada, una enorme carpa blanca permitía que los invitados descendieran de sus lujosos vehículos, para que un "vallet parking" estacionara sus autos. Una alfombra roja les permitía el acceso al evento, con invitación en mano. Adentro todo era lujo y atenciones. El espacioso salón fue bellamente decorado con los patrióticos colores, rojo, blanco y azul, desde los manteles, hasta las servilletas de tela, así como centenares de globos con los mismos tonos, que al final del almuerzo, descendieron de lo alto, como una hermosa lluvia tricolor. No faltó la música en vivo, de cámara por supuesto, y un pianista que complació peticiones del exclusivo público, piezas tales como "Amor eterno", que según una invitada, es una de las canciones preferidas de doña Mireya. Las flores abundaban, dando colorido y una elegante alegría a la actividad. El menú: ¡exquisito!: langostinos, jamón, ceviche, pavo, ensaladas y en fin, de todo. Había tanta variedad de postres, que bien podrían volverse locos o diabéticos.
No faltaron las ensombreradas, ni los turbantes. Por lo general, la gente se engalanó para el almuerzo. Algunas muy bien maquilladas, otras demasiado; el blower reinó en el cabello de hombres y mujeres, algunos con tanto fijador, que no se les movía la más mínima hebra.
Los invitados: en el exclusivo almuerzo fueron más de mil; entre ellos, Oydén Ortega, Lenín Sucre, Mario Galindo, José Muñoz, Elsie de Macay, Winston Spadafora, Carlos López Guevara, Guillermo Ford, Gloria Moreno de López, Aris de Icaza, Alfredo Arias, Francisco "Pancho" Alemán, Gisela Chung, Vicente Magallón, Frank Morrice, Víctor Méndez Fábrega, Arturo Vallarino, Jorge Conte Porras, Denis Allen, Moseñor José Dimas Cedeño, Miguel Antonio Bernal, Roberto "Mano de Piedra" Durán, Guillermo Rolla Pimentel, Leo González, Ricardo Matinelli, Haydée Milanés de Lay, José Terán, José Isabel Blandón, Enrique Lao Cortez, Marco Ameglio, Kayser Bazán, Elías Castillo, Hernán Delgado, Gloria Young,, Mary Morgan e Ivonne Young, entre un mundo de famosos de la localidad.