Variedades

El gran Secreto de los Abanicos

De plumas, de bambú, de encajes, de marfil.. y de otros muchos tipos pueden ser los abanicos que desde tiempos remotos han utilizado mujeres y hombres. Y, es que, estos útiles instrumentos no sólo sirven para refrescarse en los días más calurosos.. también tienen su propio lenguaje.


Uno de los objetos que marcó una brecha entre los ricos y los pobres fue el abanico, pues algunos textos y pinturas de Egipto indican la existencia de un "abanicador" para los ricos y de un "portador del abanico real" para los faraones.
Los esclavos movían enormes abanicos de frondas o de papiro tejido para refrescar a sus amos.
Pero hubo un momento en que la historia cambió y no sólo fueron utilizados por las damas para sofocar el calor, ya que también los utilizaban para dar pistas a los hombres de las intenciones que tenían con ellos.
Así que cuando el coqueteo comenzaba, empezaban a mover el abanico con delicadeza y destreza. Cuando por ejemplo se tapaba la cara con el abanico abierto y solo dejaba asomar sus ojos por encima, quería decir, "Ten cuidado, nos espían". Y cuando la mujer desplazaba el abanico abierto dejando aparecer su bello rostro con mirada seductor, quería de decir "¡Me gustas mucho!
Aunque el abanico es un instrumento que, quizá, hoy esté algo fuera de época, hoy en día podemos hablar del lenguaje de los abanicos, un lenguaje que se transmite de generación en generación y que no es fácil de conocer.
Las mujeres se comunicaban con sus enamorados mediante un código secreto que existía en cada movimiento del abanico. Así, si la mujer escondía los ojos detrás del abanico estaba diciendo a su amado que lo quería, si lo colocaba en la mejilla izquierda quería decir "no" y si lo colocaba en la derecha su respuesta era positiva.
Además, cuando con el abanico cerrado se golpeaba la zona del corazón quería decir, "¡Te amo, y sufro! O cuando con el abanico cerrado se tocaba la frente quería decir ¡Me acuerdo de ti!.
Pero no todo era para transmitir muestras de amor, porque cuando cerraba el abanico de un golpe con cara de enojo, quería decir, ¡Estoy celosa!
Es cierto que los tiempos cambian y ahora podemos encontrar los abanicos sobre papel manila, en madera de sándalo, en telas y encajes, que se adornan con flores, montañas, pavos reales, y figuras humanas.
Según Aurelio Chen, en China estos abanicos son confeccionados a mano por artesanos, quienes finalmente por medio de tinta china imprimen su sello original.
Y es que en el siglo X, los japoneses introdujeron en China el abanico plegable. Desde esta época los chinos prescindiendo del tejido de seda tensado entre palillos separados, los reemplazaron por una serie de láminas de bambú o marfil.
En España, el abanico es uno de sus más famosos productos y es utilizado como una auténtica joya para la danza y el baile flamenco.
En Panamá se usaba mucho durante la época republicana y aún hay almacenes en los que aún se pueden comprar, por ejemplo en Sol de la India de la Avenida Central, observamos abanicos traídos de la India, China y España en diferentes tamaños, cuyos precios oscilan desde B/.2.95 hasta B/.19.98. Algunos están compuestos por varillaje y pais (tela); mientras que otros por maderas que se pulen y barnizan. Estos no son ni la sombra de lo que eran antes, pues muchos pueblos: los egipcios, hindúes y chinos emplearon varios recursos de la naturaleza como hojas de palmera con un mango de bambú o de caña. También los Incas del Perú ofrendaban a sus dioses abanicos de gran riqueza y elaboración y los aztecas de México, obsequiaron a Hernán Cortés 6 abanicos de plumas, provistos de un rico y trabajado varillaje.


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221843
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América