La casa del futuro emplea nuevas técnicas y nuevos materiales e instaura nuevas funciones indispensables para el bienestar de sus ocupantes. Aprovechar la energía solar, equipar la casa con lavabos adaptables a cada miembro de la familia, reforzar el aislamiento acústico y dotarse de una red de comunicación, son juegos de niños. En cambio, convencer a los usuarios de adoptar estas innovaciones es mucho más complejo.
La luz que se enciende a su paso, es algo muy práctico... menos cuando usted quiere verificar que el bebé duerme apaciblemente.
La música que nos sigue de una habitación a otra, es muy agradable... menos cuando queremos aislarnos para contestar tranquilamente al teléfono. Las nuevas técnicas penetran en la casa. Para instalarse sin choques, deberán acompañar los hábitos de vida de los moradores, sin perturbarlos.
"Demótica", informática, acústica, gestión del agua y de la energía... Los ingenieros tienen muchísimos proyectos en sus cartapacios, pero los sociólogos se mantienen recelosos.
Esencialmente, es a través de las actividades vinculadas a las distracciones y a1 trabajo como se implantan estos nuevos hábitos, y como podrá inducirse a los moradores a adoptar técnicas cada vez más alambicadas.
Al hacer la lista de las innovaciones aparecidas en el sector automovilístico y en el universo de la vivienda en la misma época, los profesionales fustigan el conservatismo de los franceses en materia de instalaciones domésticas.
En el área de las distracciones, predicen el advenimiento de pequeñas salas de video, equipadas con sonido volumétrico, en las cuales la película será telecargada y transitará por una red de elevado caudal, como lo prefiguran ya ciertas posibilidades abiertas por Internet.
Y anuncian la aparición de minipiscinas de interior. Por otra parte, pronostican el desarrollo del teletrabajo, gracias a los medios de comunicación accesibles a todos, que requerirá la creación de espacios específicos para no mezclar el ámbito profesional con el de la vida privada.
Cuanto más tiempo pasemos en casa, tanto más deberá esta abrirse a los diferentes servicios y adaptarse a sus diversos usos. Se convertirá en un espacio de conmutación entre el interior y el exterior.
Miradores y jardines interiores plegables ya han reducido esta frontera, a la vez que desempeñan un papel de "amortiguador", sucediendo a los vidrios dobles inventados en los años 1950. El interior deberá ser multifuncional y, por ello, ampliamente modulable: el edificio estará, pues, precableado, y los diversos elementos estarán estandarizados.
El Centro Científico y Técnico de la Construcción (CSTB) inventaría las múltiples innovaciones técnicas, como la pintura calefactoria o los lavabos desplazables.. El desarrollo de las telecompras favorecerá quizás la instalación de túneles de reparto, equipados de consignas y de zonas isotérmicas.
DE LA CASA TECNIFICADA A LA CASA ECOLOGICA
La casa, ámbito de vida, de distracciones y de trabajo, deberá también preservar su entorno. La basura será clasificada en vidrios, papeles, plásticos, metales, etc.: como ya empieza a hacerse actualmente, cada morador de una vivienda individual o colectiva participará en el reciclado. Se ahorrará el agua, recurso en vías de rarefacción. Las cisternas de los inodoros, cuya capacidad ha pasado ya de 15 y 17 litros, reducirán aún más su contenido.
El agua de lluvia será recogida y luego reciclada en la casa misma. El aire será filtrado; los revestimientos de suelos y paredes estarán concebidos de modo de atenuar los factores alergénicos.
La climatización, factor de enfermedades, será saneada. Y ya existe una pintura capaz de fijar los microbios suspendidos en el aire.
Poco a poco, la casa del futuro se convertirá en una burbuja de protección contra enfermedades, catástrofes naturales y riesgos técnicos, con el peligro inherente de favorecer una especie de reclusión de sus moradores. Falta saber si esa visión de la vivienda del futuro seducirá al consumidor.