Que el hombre es esencialmente un heredero de la lengua materna, de la lengua natal, de la cultura y que “con el hombre nació el único lugar sagrado, el único lugar capaz de albergar los dos fenómenos que iluminan el mundo, el lenguaje articulado y el escrito”, destacó el Director de la Academia Panameña de la Lengua, Dr. José Guillermo Ros-Zanet, la noche del jueves 23 de abril.
En su magistral conferencia, el Día del Idioma, expresó que el hombre “es fundamentalmente el ser que habla y escribe, el viajante...” y afirmó que “ya debe serlo el Homo sapiens sapiens. El ser doblemente sabio, sabio por su amor a Dios y sabio por su amor a sí mismo como a su prójimo”.
Otro mensaje del destacado conferencista fue que “el hombre no es sólo un heredero de la sangre ancestral”.
Asimismo, enfatizó que “lengua y cultura son universos inseparables porque son creación del hombre, y el hombre es un ser con historia, en la historia, historia él mismo, es el ser siempre en camino, el viajante...”
Debe estar, añadió, “en unión con sus semejantes y con el mundo, humanamente y no antihumanamente como ocurre tantas veces”.
Rememoró cómo fue creada la Academia Panameña de la Lengua, “ el 19 de agosto de 1926 en el Aula Máxima del Instituto Nacional, en ese entonces la más alta tribuna de cultura del país”, cuando un grupo liderado por Ricardo Joaquín Alfaro “se unió desde el idioma materno, el idioma de la vida”.
El Dr. Ros-Zanet mencionó los nombres de los fundadores y de los directores que ha tenido.
También puso de manifiesto que lo que el hombre piensa, imagina, desea, crea y construye ha de ser cultura de vida, de bien y verdad y no de muerte. A veces el hombre construye otra cultura, anticultura del ser. Ha de realizarse, construir su vida buena desde la palabra buena, desde la palabra primordial”.
Recalcó que “el hombre es el ser en camino, y toda construcción del hombre ha de ser un eterno caminar hacia la verdad, el bien y la vida. Su ser, su tener, su tener destino, su eternidad, desde la lengua activa ha de ser verdad, vida, comunicación fraternal. Y no del mal, la separación y la disgresión o la muerte”.