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El ilustre panameño Octavio Arosemena


Q ue “Guillermo Andreve, Octavio Méndez Pereira, Ricardo J. Alfato y Narciso Garay le quedan tachuela a Octavio Arosemena”, afirmó Roberto Arosemena en su intervención como presentador del libro “La sabiduría de enseñar. Sembrador de semillas”, de Isabel Arosemena de Arango.

Enfatizó que “la historia panameña del Siglo XX se empezó a escribir con Octavio Arosemena”.

 

Por otra parte, en la gala en la Biblioteca Nacional se informó que Octavio Arosemena, a quien sus amigos y familiares llamaban “Totoño”, fue docente en la Sección Normal del Instituto Nacional, en la Escuela República de México y en el Instituto Justo Arosemena. Además, fue inspector jefe del Artes y Oficios y del Instituto Nacional.

También fungió como administrador general de la oficina de correos de Panamá y auditor de la Caja del Seguro Social.

 

De igual forma, dejó huellas imborrables en el ámbito gremial (fue dirigente a nivel regional y nacional) y político. Se destacó su papel en Acción Comunal.

Su hija Isabel Arosemena de Arango escribió el libro para rendirle tributo.

Ella dijo que su padre “era muy paciente, le gustaba que las cosas se hicieran siempre bien. Fue una persona sencilla, humilde, con mucho conocimiento para su época. Fue muy cortés y con muchos valores”.

 

El libro es rico en datos históricos y testimonios que permiten formarse una idea de cómo fue Octavio Antonio Arosemena, quien en los años 20, 30, 40, 50 y 60 hizo importantes aportes al país y es digno de ser emulado por la juventud.


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695733
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América