En las películas de los grandes estudios a las que se destinan millones de dólares de presupuesto sus actores y directores se dedican sólo a su arte, dejando la promoción y comercialización en manos de los ejecutivos; en la película panameña "La Noche", próxima a estrenarse, su director y protagonista Joaquín Carrasquilla ha hecho de todo: Desde buscar patrocinio hasta pegar los carteles promocionales.
Su aventura y odisea comenzó hace cinco años cuando tuvo la idea de hacer una película y reunió a amistades para escribir el guión. Al principio había mucho entusiasmo, pero luego sus "guionistas" empezaron a desaparecer. Cada uno quería hacer su propia historia y no se ponían de acuerdo; resultado, se pospuso el proyecto.
Joaquín consciente de que le faltaba preparación para hacer la película, comenzó a estudiar cómo confeccionar un guión y sistemas de actuación. Sus primeros guiones los describe como unas "Biblias" con las que torturaba a sus allegados, pidiéndoles que las leyeran. Con las sugerencias de las víctimas y las experiencia, nació el guión oficial.
Subsanado el primer problema, se dispuso a encontrar a sus estrellas; puso anuncios en los diarios y pensó en modelos y actores nacionales, pero al principio no creyeron en él y menos en una película panameña. No dejaron los compromisos que tenían en ese momento y le fallaban en las citas, motivo para que los y las descartara.
Las audiciones que les hizo a varias modelos, le causaron varios roces con su novia, a quien no le agradaba mucho verlo rodeado de tantas chicas lindas. Por otro lado, uno de los novios celosos de las chicas amenazó con golpear la linda carita de nuestro Joaquín.
Ahora faltaba lo más importante: El dinero. En la búsqueda de patrocinio, Joaquín aprendió algo una lección: los panameños no saben decir "no". A quienes les presentaba el proyecto, empresas nacionales y amistades, les parecía muy bueno y aseguraban su apoyo, hasta la hora de dar el dinero cuando, como decimos en buen panameño, lo chifeaban y no respondían sus llamadas.
Al pasar del tiempo lo llamó Jack Silvera del Grupo Sílaba, un amante del arte, quien apoyó los comienzos de Bruce Quinn, y se convirtió en su socio.
Para la segunda etapa de la producción al no alcanzarle los fondos, tuvo que hacer tratos con los técnicos, pagándoles una parte en efectivo y la otra con un porcentaje de las ganancias de la cinta. El hecho de no haber pagado y tener que presionar a sus trabajadores, le causaba mucho estrés.
De acuerdo con Joaquín Carrasquilla, la grabación era muy agotadora. Preparaba todo en el día y empezaban a filmar desde las 8:00 pm hasta las 3:00 am. Las escenas eróticas fueron muy difíciles para Romina Calvo, una de las actrices, al terminar pedía a un asistente:"Angelito, tápame, tápame"; ellos hicieron una especie de conexión sólo se miraban y él corría con el abrigo a cubrir a Romina. Le preguntamos a Joaquín que tal había sido la experiencia, con una risa nerviosa nos contó que es una sensación muy extraña, porque a pesar de que todo es mentira, estás viento a una hermosa mujer y lo estás haciendo tan real que pareciera que es de verdad. !Ufff! con razón su novia de aquella época Desirée Guerini, salió enojadísima en una ocasión del set, después de una de estas candentes interpretaciones.
Al buscar el realismo en la producción, el personaje interpretado por Zito Barés dice muchos improperios, algunos ya han dicho que la película es vulgar. Y Joaquín se pregunta que pasa cuando las personas ven esas películas gringas donde una palabrita que comienza con f se prodiga en abundancia, pues nada. Pide a su público que la vea como una producción de exportación, en las que son comunes este tipo de vocabulario.
Joqquín Carrasquilla hizo los efectos de sonido por sí mismo, explotando frutas en el piso; diseñó el cartel; coordinó y buscó patrocinio para el evento en 844; negoció con los cines, habló con los abogados, se encargó del mercadeo, hasta barrió. Ha hecho de todo y cuando por fin está lista la película, todos le piden boletos de cortesía, nadie quiere pagar.
Le responde a las personas que compren los boletos que cuestan lo que cuesta una función de cine ordinaria, ya que de ellos depende que se hagan más películas. La película estará en cartelera una semana y dependiendo del número de los asistentes, la van a dejar más tiempo o quitarla de una vez. Se exhibirá el viernes 13 en el Alhambra de Vía España y en Extreme Planet.
222A pesar que los inquilinos se quejan, la propietaria indicó que continuará con su negocio, porque tiene tantos derechos como los que se oponen.
Aseguró que es falso que esté produciendo dulces o pasteles, pues sólo tiene una semana de estar allí y se encuentra en proceso de prueba, lo que es rechazado por los inquilinos, sin embargo, al momento de estar allí, El Panamá América observó un conductor de taxi que venía a buscar un dulce en el lugar señalado. Dolande increpó que si los inquilinos no la quieren en el lugar, ella también prefiere que se vayan y le dejen el edificio vacío, porque así le queda más cómodo.
Al ser indagada si seguirá con su negocio dijo categóricamente que por supuesto que lo hará, porque en su local ella puede poner lo que quiera y reiteró que si a los vecinos le molesta entonces que se vayan, porque ella tiene tantos derechos como ellos.
"Yo no soy de la misma "calaña" que ellos (los residentes) y el problema es que les estorba que utilicemos las escaleras, pero a mí me importa un "pepino" si a ellos le estorba que utilice la escalera porque también es mía", señaló.
Ante esta situación, El Panamá América abordó al director de la Región Metropolitana de Salud, Carlos Rodríguez, quien señaló de manera categórica que allí no se puede construir ningún establecimiento comercial si no se cuenta con el visto bueno de todo los que viven en el edificio.
"Yo no le he dado permiso sanitario a la panadería, ellos no tienen permiso sanitario, ni se lo vamos a dar, primero tienen que arreglar sus problemas con los vecinos del edificio. Los empresarios tienen la mala costumbre de hacer lo que les da la gana", indicó.
Puntualizó que ese edificio fue construido para vivienda y no para panadería. Aclaró que la Región no tiene potestad de sacar gente ni cerrar negocios, esa es función de la corregiduría. El funcionario manifestó que esa denuncia fue formulada al Ministerio y se tramitará de acuerdo a lo que dictan las normas en ese sentido.